lunes, 27 de diciembre de 2010

PRIMERA ASCENSIÓN DEL CERRO COMANDANTE CABOT (5879m) / COMANDANTE CABOT PEAK FIRST ASCENT (19288ft)

English summary: In the Central Andes region, there are lots of unknown and unclimbed peaks. Cordillera de Olivares in San Juan province is a very good example of that. A 5879m (19288ft) mountain was the target of an expedition I made in December 2010. Due to lack of time I decided to make an attempt in one day. My wife, Cecilia, was my support at base camp. We left Mendoza city on December 18th 2010, at 3:30PM. We droved six hours and we arrived at San Javier creek, in the Agua Negra International road, at 3830m (12565ft). We left the car and we climbed until we arrived to a place chose as base camp at 4043m (13264ft). We slept a few hours and then I continued the ascent through the northeast face of the mountain while Cecilia stayed at base camp. The ascent took me ten hours of hard activity. I reached the top on December 19th at 3:45PM. I named the peak "Comandante Cabot" in memory of an independence hero. Cabot crossed the Andes by the Guana Pass, located near the peak, two hundred years ago during the independence war. I descended to base camp in three hours, where Cecilia was waiting for me. We returned to the vehicle and Cecilia drove the car while I slept; we arrived to San Juan city half past midnight.


BAUTISMO DE CUMBRE EN LA CORDILLERA DE OLIVARES

Llega mediados de diciembre y todavía estoy en deuda con los grandes objetivos que me había planteado para este año. Uno, la culminación de una nueva vía por el glaciar sur del Nevado Excelsior, quedó postergada para el año que viene por el invierno muy seco que sufrimos esta temporada (quizás el más seco en 40 años). El otro es una cumbre virgen de casi 5900m en la Cordillera de Olivares, al sur del paso de Agua Negra en San Juan. Creo que para este segundo objetivo aún estoy a tiempo de hacer un intento. Este cerro lo había podido estudiar hacía un par de años atrás desde el Olivares Central. Desde aquél momento quedó la intriga y curiosidad por esta cumbre de la cual sabía poco y nada. Al suponer que probablemente no había sido aún ascendida por nadie, pensé en llamarla "Comandante Cabot" como una forma de rescatar aquel héroe a cargo de la columna sanjuanina del Ejército de los Andes. Cabot cruzó por el Paso de Guana, ubicado enfrente de la cumbre elegida, engañando a los españoles que lo esperaban por el de Agua Negra, ubicado más al norte. Después de librar dos batallas, entra triunfal en La Serena.
Por razones laborales no dispongo de mucho tiempo y debo optar por una forma de ascenso diferente a la clásica de tres o cuatro días de duración utilizando un par de campamentos de altura. Es por eso que decido intentarlo "en el día", o casi, utilizando un solo campamento cercano al lugar donde se llega con vehículo. Cecilia me va a acompañar como grupo de "apoyo".

La expedición "relámpago" comienza cuando partimos desde el estacionamiento de un hipermercado de Mendoza, a las 15:30hs del sábado 18 de diciembre. Una hora y media más tarde, paramos sólo unos minutos en la casa de mi hermano Federico en Pocito, en San Juan. Buscamos un calentador y los walkie-talkie y continuamos viaje. Son las 21:30hs cuando estacionamos el auto a la vera de la ruta en el lugar llamado "Pircas Negras" (3830m). Allí cenamos tranquilamente arroz con atún y tomate, mientras preparamos las mochilas. La luna llena ilumina todo el paisaje y hace innecesario el uso de las frontales. Comenzamos a subir despacio por la Quebrada del Arroyo San Javier, ¡no es fácil caminar con mochila de varios kilos a 4000m y recién bajados del auto! Es pasada la medianoche cuando encontramos un pequeño lugar para armar la carpa. Estamos a 4043m de altura.
Una hora más tarde nos acostamos luego de tomar una taza de té y quedamos dormidos inmediatamente, Pero el sueño va a durar poco: a las 5:30hs comienzan los preparativos para la cumbre. He dormido bastante bien y me siento aclimatado gracias a las ascensiones de las últimas semanas. Son las 6:15hs cuando comienzo a caminar luego de despedirme de Cecilia. Coordinamos en comunicarnos con los walkies una vez en la mañana y otra en la tarde, cuando el alcance máximo de los aparatos lo permitan.
Recorro un par de kilómetros por la quebrada San Javier, que conozco del intento al Olivares que con hice con Federico , hasta llegar al pie de las laderas que había elegido para subir. Previamente, utilizando Google Earth y las fotos tomadas desde el Olivares, había trazado la ruta de ascenso donde había elegido algunos puntos sobresalientes del terreno. De esta manera, los casi 2000m de desnivel que me separan de la cumbre los tengo divididos en "tramos" que deberé ir cumpliendo para lograr el objetivo. A poco más de una hora de marcha, hago la primera parada para un segundo desayuno, estoy a 4300m. Sigo subiendo palmo a palmo esta extensa montaña, que desde aquí abajo se ve "eterna". Gracias a tener grabado en mi cabeza el recorrido trazado, es que voy subiendo sin desesperar, regulando el paso ya que la jornada va a ser larga. El terreno en general es bastatne firme y puedo subir cumpliendo las etapas preestablecidas. A las once de la mañana he sobrespasado los 5000m y en el descanso me comunico con Cecilia. Con algunas indicaciones mías ubica mi posición pero no logra verme a pesar de las señas que le hago. Es mucha la distancia que nos separa.
El trazado va buscando la línea de menor pendiente y esquivando un gran ventisquero que presenta hielo "cristal" debido a la sequía de este año. Es justo en ese rodeo donde encuentro la parte más empinada y es donde aprovecho a montarme en el borde del hielo que está cubierto por una fina capa de nieve de algún temporal reciente. De esta manera puedo subir más rápido, usando los cantos de las botas y equilibrándome con los bastones (dadas las características del cerro no he traído piqueta ni grampones). Sé que cada metro ganado, ya se por nieve o acarreo, es un metro menos que falta... Me he planteado una hora límite para alcanzar la cumbre, y al acercarse ese límite comienzan los momentos de definiciones. ¿Podré terminar el ascenso en la cumbre? ¿tendré que estirar un poco más ese límite ya que la cima se encuentra muy cerca? ¿cuánto demoraré en bajar hasta el campamento? ¿lograré bajar antes de que se haga de noche? Estas son las típicas preguntas que surgen cuando el ascenso es largo y la cumbre todavía no llega. A las dos de la tarde alcanzo por fin el final de la extensa ladera, a 5600m. Estoy en el embudo que forma el desagüe de un pequeño vallecito en la parte alta de la montaña.


Hasta aquí llega el terreno empinado, ahora queda recorrer distancia horizontal y subir el pináculo final. Avanzo intentando ver de una vez por todas la cumbre (llevo ocho horas de ascenso y aún no la he visto!). Unos centenares de metros más adelante aparece por fin con su ya familiar forma de pináculo que estudié tantas veces en Google Earth. Pero aún quedan un par de kilómetros y el ritmo no debe decaer. El cansancio y la deshidratación se empiezan a sentir, pero es la fuerte motivación lo que me lleva a no detenerme más de lo necesario para recuperar el aliento. Alcanzar el punto más alto desde esta perspectiva no parece tan obvio porque el pináculo de la cumbre presenta dos picos. Y a medida que subo lo único que pienso es no tener que subir más de un pico para saber cual es el más alto!, situación bastante común cuando se sube una montaña de la cual se carece todo tipo de información. Encaro directamente al pequeño "col" que une los dos picos y me inclino por el que está al sur. Es más sencillo de subir y además parece más alto. El otro es un peñón de roca descompuesta. Menos mal que he acertado en la elección y a las 15:45hs del domingo 19 de diciembre alcanzo el punto más alto de la montaña. Ahora si puedo dominar todo el paisaje circundante desde arriba. Salvo los dos "gigantes" de la zona que tiene más de 6000m, el Olivares del Límite y el Olivares Central, todos los demás cerrros se encuentran más abajo!. La cumbre está formada por grandes bloques naranjas y posee un tercer morro más bajo hacia el oeste. El viento no es muy fuerte pero me abrigo para dedicarme a las tareas de cumbre ( el pronóstico anunciaba temperaturas entre -3°C y -5°C a la que hay que sumar la acción del viento). Primero me puse a revisar minuciosamente la cumbre en busca de rastros de anteriores ascensos. No encontré nada como tampoco había encontrado en toda la ruta de ascenso.

Luego y con mucho esfuerzo armo una pirca sobre uno de los bloques y hago flamear la bandera argentina unos instantes improvisando un mástil con el bastón. Una y otra vez dirijo la mirada hacia el oeste, hacia el Paso que utilizó Cabot hace casi 200 años en su heroico cruce de la cordillera. Hago una medición con el GPS y tomo fotografías panorámicas para seguir estudiando en detalle la región. Finalmente pongo en un tubo de aluminio la bandera con el testimonio de cumbre donde explico la elección del nombre. La meta largamente anhelada ya estaba alcanzada, pero no en su totalidad ¡aún faltaba el descenso!

Una hora después de haber llegado, comienzo a bajar. Sólo hay que cambiar el objetivo de ganar altura por el de perderla rápidamente, así de simple es esta actividad. Sólo hago paradas para tomar algo de líquido, mientras pierdo la mirada en los lejanos llanos del valle de Iglesia. También se ve lejos y muy abajo la entrada de la quebrada San Javier donde está el campamento, y aún más abajo la ruta internacional donde quedó el auto. Buscando una vía más directa para el descenso, ahora rodeo el ventisquero por la margen opuesta a la utilizada en el ascenso.

Voy devorando metros de ladera cuesta abajo, perdiento altura rápidamente. El sol proyecta largas sombras, pero calculo en llegar abajo sin tener que usar la linterna. A las 19hs, cerca del fondo de la quebrada, me comunico con Cecilia según lo acordado. Para ganar tiempo va a ir desarmando el campamento. Cuarenta y cinco minutos más tarde disfrutamos del objetivo logrado, tomando una taza de té mientras le cuento detalles del ascenso. Ella me cuenta que en la mañana al informarle yo la ubicación en que me encontraba, pensó que el ascenso sería más largo de lo previsto: ella podía ver casi en su totalidad la extensa ladera y lo mucho que aún faltaba. Las dos oportunidades que nos comunicamos tuvo que subir unos doscientos metros en la ladera de enfrente para lograr una óptima comunicación.

Algunos minutos después cargamos nuevamente las mochilas con todo el equipo y continuamos hasta el auto, al que alcanzamos a las 20:30hs. Guardadas las cosas, comenzamos un veloz descenso hasta el puesto de Gendarmería. Luego de la parada de rigor para informar "alguna novedad", continuamos hacia Las Flores. Vamos huyendo de oscuros nubarrones que amenazan con lluvia. Paramos en el pequeño pueblo para comer algo y continuamos viaje hacia San Juan. A la ciudad llegamos pasada la medianoche, y media hora más tarde a la casa de Federico, quien nos espera con una habitación preparada para dormir. Pero a pesar del cansancio nos quedamos conversando hasta tarde sobre los detalles de la ascensión y sobre las otras montañas de la zona que aún esperan ser ascendidas. Apenas uno termina un proyecto, ya está en marcha el siguiente. Y la cordillera sanjuanina guarda aún muchos desafíos por descubrir.

sábado, 18 de diciembre de 2010

PRIMER ASCENSO AL CERRO VISERA 4324m / VISERA PEAK FIRST ASCENT (14186ft)

English summary: Cerro Penitentes range, known by those who visit Aconcagua, offers some showy rock peaks. Yet, most of these peaks lack names in official maps. One has been called "Cerro Visera" by Victor Ramos in the book "Geología del Aconcagua" (Aconcagua Geology). The Cerro Visera approach is very complicated; the summit es surrounded by a rock wall barrier with only one pass that reaches the high valley. This posed difficulty is the reason why it hasn't been climbed yet. On December 12th 2010, I left "Los Penitentes" Ski Centre (2589m, 8494ft) at 8:30AM. I crossed Cuevas River using a bridge, and climbed a little "col" by the Visera Creek valley entrance. I climbed this valley for nearly three hours and crossed a narrow gorge until I found an exit to the high slopes of the peak. After that, I traversed two kilometers following a south-east direction, I passed the rock wall and then climbed the very steep slopes under the summit. I reached the top (4324m, 14186ft) a few minutes before 5:00PM, eight hours after I left the car. At the top I left a paper explaining the origin of the peak's name (as it appears in Aconcagua Geology). Four hours later, I returned to "Los Penitentes" Ski Centre.



Exploración de una llamativa cima al sureste del Cerro Penitentes Cuando regresé del Cerro "Guimón" debía confirmar si realmente la cumbre que había subido tenía ese nombre. Así es que inmediatamente me puse en contacto con la persona que había hecho la primera ascensión llamándolo de esa manera, y también con las personas que en algunos mapas lo llaman "Limón". Fernando Santamaría, el primer ascensionista, me confirma vía facebook que la cumbre que bautizaron es la que yo había subido. Por otro lado, Javier Robello, autor de un mapa del Cerro Penitentes, se compromete en averiguar el porqué del nombre "Limón" ya que según me comenta, desde que recorre aquella zona lo conoce con ese nombre aunque no sabe el origen. Queda solamente confirmar lo que supongo ha sucedido: un testimonio ilegible que ha llevado a la confusión de nombres...Al domingo siguiente, me propongo explorar las cumbres rocosas ubicadas al sureste del Penitentes, unos 3 km al Este del Guimón. De esas cumbres no tenía información, pero vía mail, Glauco Muratti desde Rosario me comenta que al menos una es mencionada como "Cerro Visera" en el libro "Geología del Aconcagua" de Victor Ramos.











Una semana después de ir al Guimón decido ir a explorar la zona entrando por el pequeño portezuelo ubicado al sur de la Villa Los Penitentes, y que me sirvió de vía de acceso al Obispo años atrás. Esta vez me propongo recorrer el Arroyo que viene del Visera hasta las nacientes, en busca de algún paso que me conduzca a la parte alta de la montaña. A las 8 y media de la mañana comienzo la marcha, luego del consabido viaje de madrugada desde la ciudad de Mendoza.
Marcho a paso firme y constante; en estas salidas donde reina la incertidumbre hay que tratar de disponer del máximo tiempo posible. El tiempo se presenta despejado y muy frío, debido al ingreso de un frente del Pacífico días atrás. A 3200m la escarcha cubre el exiguo hilito de agua en que se ha convertido el arroyo Visera en esta temporada tan seca. La pequeña quebrada se va encerrando cada vez más, y lo que parecía tan obvio en Google Earth aquí se vuelve complicado. Voy devorando metros de quebrada y van apareciendo más y más recodos, curvas y afluentes. Hacia el mediodía estoy rodeado de grandes paredes de rocas que se desgranan al mejor estilo "Fisher Tower", hermosas para las fotos pero que en este momento sólo me hacen pensar que quizás hoy no alcance a encontrar el camino a la cumbre.






Cuando llevo casi 5 horas de marcha, y todavía a 3700m, me encuentro en una "trifurcación" o sea tres afluentes que confluyen más o menos en un mismo punto. Elijo seguir en la que creo me conducirá a la base del Cerro. Más arriba se vuelve a dividir y vuelvo a elegir con el mismo criterio. Pero una gran falla rocosa, que creo es la "falla Penitentes" según el libro de Ramos, va atravesando desde una margen hacia la otra, según las típicas formaciones de esta parte de la Cordillera. Cuando me acerco veo que el arroyito forma una "cascadita". Me acerco buscando algún punto débil para sobrepasar esta dificultad. Pero lo que se veía de lejos como no muy alto, una vez al pie, el resalte rocoso forma una "panza" y tiene al menos 4m de altura. Veo dos posibles "vías" de escalada en este conglomerado que se desgrana, pero ninguna de las dos es menos de un V+. Las estudio de cerca y en realidad no es más que un "boulder" pero mi preocupación pasa por el descenso. Si "apretando" desde dos buenas tomas para manos encaro la pared y luego de dos pasos estoy arriba... como haré más tarde para bajar? Destrepar este resalte no parece muy fácil.






Después de dudarla unos minutos, tomo una decisión "conservadora": me vuelvo sobre mis pasos hasta el último afluente que se abría al oeste. Cuando subía había podido observar que este afluente aparentemente tenía salida a unas pendientes herbosas que aparecen sobre la "falla Penitentes". Una hora más tarde he superado la falla y ya tengo a la vista el Visera. Pero todavía falta otro obstáculo: un segundo escalón rocoso que rodea las dos cumbres elegidas. Lo único que espero es poder pasar justo por donde escurre el arroyito de la alta cuenca que forman las dos cumbres .






Esta vez parece que la suerte está de mi lado y la barda rocosa se haya totalmente erosionada en el punto donde escurre el arroyo , permitiendo pasar sin problemas. Ya son casi las 15hs y me encuentro a 4000m. Ahora lo que resta es una empinada ladera de material suelto que en la parte superior se agudiza y aflora el estrato rocoso. Emprendo una marcha concienzuda para no demorarme, encarando hacia el peñón rocoso donde supongo es el punto más alto. En menos de una hora estoy arriba justo en el punto más alto de esta cresta rocosa que desploma verticalmente hacia el este. Busco infructuosamente algún rastro de antiguos ascensionistas entre el material rocoso que se desgrana, y no encuentro nada. Parece que este cerro recibió el nombre desde abajo por los geólogos pero ocupados por otras motivaciones, no llegaron hasta aquí. Luego de las fotos, armo una pequeña pirca al borde de la pared rocosa y guardo el testimonio en un pequeño tubo plástico. Antes de bajar recorro los peñones más bajos del mismo filo buscando algún rastro humano pero no hay nada.




Comienzo el descenso por el empinado pedrero, apurando el paso donde el terreno lo permite. Más abajo me espera una larga y tediosa marcha por la quebradita. Desde aquí arriba se puede ver el laberinto de curvas y contracurvas que ésta presenta.







Ya nuevamente en la quebrada, debo apurarme a salir con la última luz solar de este interminable laberinto: una vez superada una curva siempre aparece una nueva atrás! Con las últimas luces a las 20:45 voy alcanzando el portezuelo. Sé que desde allí solo queda una cómodo descenso por las huellas del ganado que usa la quebradita del Visera para la veranada. Finalmente, casi trece horas después, llego al auto contento de conocer una nueva cumbre de la cordillera.

lunes, 6 de diciembre de 2010

CERRO FRANCISCO "PACHI" GUIMÓN 4238m

Otro "cuatromil" en la Quebrada de Vargas
Hace varios años atrás, revolviendo los archivos de relatos de ascensiones del Club Andinista Mendoza, encontré información sobre una cumbre al sur del Cerro Penitentes. El relato, bastante escueto por cierto, se refería a un bautismo de cumbre en homenaje a Franciso "Pachi" Guimón" por un grupo liderado por Fernando Santamaría. Guimón fue uno de los pioneros del montañismo mendocino y quien formara parte la primera expedición que recorrió toda la Quebrada de la Jaula desde sus nacientes hasta la desembocadura en el Río Mendoza.
Por otro lado , la información que había encontrado en algunos mapas era confusa, ya que en la supuesta ubicación del Cerro Guimón, aparecía un "Cerro Limón". No sabía si se trataba de otro cerro o si era una confusión de nombres. Un domingo de diciembre decido ir a investigar en el terreno y develar el misterio.







Parto de la ciudad de Mendoza en auto a las 6 de la mañana, y a las 8 y media ya estoy caminando los primeros tramos de la Quebrada de Vargas. La idea es ir hasta el refugio "Grajales" y desde allí encarar un filo situado hacia el sureste. Este me llevaría primero hacia una suave cumbre y luego, si el tiempo alcanza, continuaría hacia el Este a unos picos de llamativas formaciones rocosas de las cuales no tenía información.












En algo más de dos horas paso por el refugio Grajales donde me tomo un descanso para comer algo. Sigo hacia el filo elegido y comienzo a subir a buen paso. El clima se presenta inestable con muchas nubes: el pronóstico anuncia algunas nevadas débildes sobre los "grandes". Como a 3600m me sorpendo al ver unos grandes "pajarracos" (aves de rapiña) de las cuales ignoro el nombre. Me prometo investigar sobre tan hermoso y confiado animal.














Continúo subiendo y voy tomando conciencia de lo alejadas que aparecen las cimas rocosas ubicadas al Este. Disfruto de la siempre hermosa vista del Macizo de los Gemelos, con sus numerosas cumbres rocosas y nevadas.













A las dos y pico de la tarde estoy en la cumbre donde remata el filo que he elegido y donde encuentro una importante pirca. Mis antecesores no dejan información del nombre del cerro, ni muchos más datos para develar el misterio de esta cumbre. Me dedico a tomar fotos hacia todos lados mientra el gps trabaja promediando alturas. Minutos más tarde voy hasta otra cima del mismo cerro ubicada hacia el SSO.












Allí también encuentro una pequeña pirca pero ninguna otra información. Me dedico a sacar fotos y a medir nuevamente. Esta cima secundaria es apenas más baja que la otra. Vuelvo sobre mis pasos y encaro el ancho portezuelo que une la cima que acabo de subir con el Penitentes. Me dirijo rápidamente hacia las dos enigmáticas cimas ubicadas al Este, para confirmar si es que alguna de ellas sería el "Guimón".



Después de una hora de marcha llego al pie de la primera de ellas, que presenta al oeste una intimidante pared rocosa, sedimentaria tipo arenisca, de grandes bloques descompuestos. Sigo un poco más al Este a pesar de la hora tardía, para evaluar si existe un paso para evitar las formidables defensas que plantea este cerro. Luego de media hora, me debo rendir a la evidencia de que desde aquí la vía de ascenso es demasiado larga y que sería mejor entrar por una quebrada ubicada al Este del Cerro Penitentes. Saco como conclusión que difícilmente alguna de estas cumbres rocosas sea el "Guimón". Son demasiado complicadas para ascenderse viniendo desde el Penitentes, y posiblemente no tengan ascensos.



Vuelvo a recorrer otra vez el camino seguido en la ida hasta la cumbre del cerro del cual aún no he podido confirmar el nombre, y comienzo a descender el filo por donde había subido. Con gusto a poco voy bajando, pensando en si hice bien en intentar estas llamativas cumbres rocosas en lugar de ir hacia el lado opuesto, hacia el "Serrata", cumbre que aún no he subido. Trato de buscar una explicación en que siempre me llaman la atención las cumbres dejadas de lado y no las conocidas... pienso que ya habrá oportunidad para ir al Serrata.
Una larga caminata aún me espera hasta el auto, y es en el descenso en que uno toma conciencia de las ganas con que venía subiendo en la mañana al ver lo largo que se hace el regreso... Con las últimas luces estoy llegando al auto y en un par de horas más a Mendoza.
Habrá que seguir investigando para conocer más detalles de estos cerros!