jueves, 21 de agosto de 2014

CERRO DE LOS BUITRES 4458m

LA CUMBRE N° 51...

El cerro De los Buitres es el remate del cordón montañoso que divide a la quebrada Chorrillos al Sur de la quebrada Río Blanco III y Potrero Escondido al Norte. Su privilegiada posición lo convierte en un excelente mirador de dos de los cordones menos visitados de los Andes Centrales: el cordón Chorrillos al Oeste y el Macizo de la Jaula al Este. En algún momento del año pasado, cuando estaba finalizando el libro “50 Cumbres”, pensé subirla e incluirla en el listado de montañas. Finalmente me decidí por el cerro Quebrada Fiera (4578), que visité en una jornada desde Polvaredas, dado que el “De los Buitres” por su posición alejada, me llevaría más tiempo. Y este año, ya con el libro terminado, volví a retomar los objetivos que habían quedado inconclusos. Elegí una vez más uno de esos cerros ignorados para ascender en el escaso día y medio que tenía disponible en el fin de semana. Como no podía ser de otra manera, bastó una llamada para tener el compañero ideal para estas largas pateadas: el “Lito” (Sánchez).
Domingo 18 de agosto a mediodía, dejamos el vehículo en Punta de Vacas. La idea es vivaquear en la entrada del Arroyo Potrero Escondido y mañana encarar de madrugada el cerro y volver el mismo día a Mendoza. Ambicioso plan que veremos si podemos cumplir. A las 12:30PM comenzamos la larga caminata por el valle del río Tupungato. Hace calor, hay poquísima nieve y el río viene color chocolate. Si no fuera por el almanaque, no podríamos decir que estamos en invierno. Duro va a ser este verano, con un invierno ausente, que parece más un otoño que nunca terminó…
Vista del cerro De los Buitres desde la cumbre del Ciénaga del Tupungato
Preparativos antes de empezar en Punta de Vacas
Ganso Andino
Entrando por la quebrada del Río Blanco III
Por la quebrada del Río Blanco, atrás cerro Colorado



























Los kilómetros pasan mientras vamos conversando y haciendo paradas obligadas para las fotos. Más adelante nos encontramos con dos frustrados pescadores que vuelven con las manos vacías por la turbiedad del agua. En dos horas y media estamos en el refugio. Luego de chusmear la historia escrita en las paredes, llegan los dueños del equipo que encontramos dentro. Adrián Davolio y Pablo Portuso habían salido desde este lugar encarando hacia alguna cumbre del extenso cerro al que vamos nosotros, pero luego de batallar con los acarreos han pegado la vuelta. A las 3:30PM seguimos rumbo al oeste, por la quebrada de Río Blanco III. Nos seguimos sorprendiendo con el color rojizo del agua, para encontrarnos en pleno invierno. Avanzamos a buen paso, y dos horas y media más tarde estamos eligiendo lugar de vivac. Nos encontramos justo al pie de la abrupta subida que lleva al interior de la quebrada del Potrero Escondido. Armamos un confortable lugar para vivaquear e inmediatamente nos vamos a buscar agua. Y aquí nos encontramos con un problema. El arroyo del Potrero Escondido trae también el agua muy barrosa, por lo que no nos queda otra que derretir nieve. Pero ni siquiera nieve hay en cercanías del campamento! Nos salvaron algunos pequeños manchones de nieve bajo algunos espinillos para poder hacer agua. La noche es calma y un cielo increíble de estrellas es blanco de algunas fotos.
Preparando el sitio de vivac
Cumbres que esperan visitantes
Últimas luces, tras los Gemelos
La protección en el vivac, un increíble cielo estrellado


























El despertador suena a las 4:00 AM. Rápidamente comienzan los clásicos preparativos. Y una hora más tarde estamos en marcha. Desde el vivac, la idea es encarar unos empinados faldeos hasta montarnos a un filo que conduce a una cima secundaria del cerro, para seguir hasta el punto más alto ubicado un par de kilómetros más al sur. Dicho de esta manera parecía muy sencillo, pero sabíamos que teníamos unos 1700m de desnivel y más de 10km hasta la cumbre. Comenzamos a subir sin necesidad de las linternas frontales: una oportuna luna menguante nos ilumina el ascenso. El tiempo va pasando y vamos chequeando el ritmo que llevamos: 140m para la primera media hora y más 330m cuando se hacen las 6 AM. No queda otra que “programarse” a ganar metros desde el inicio de la marcha dado que a medida que avanza el día, menos margen tenemos si la cumbre aún está lejos… El terreno al principio es bastante aceptable, una ladera vegetada donde se puede seguir las numerosas huellas de ganado en la parte baja y de guanacos en la parte más alta. Más arriba la cosa se pone pesada con algunos pedreros, que hay que saber buscarle la vuelta para subir por la parte más firme al lado de unos roquedales. Cuando va amaneciendo, hemos alcanzado los 3400m y podemos ver el camino a seguir. Estamos en un pequeño col en el contrafuerte noroeste del cerro, ahora nos conviene desviarnos hacia un vallecito empinado para subir por unas raquíticas lenguas de nieve. Con las primeras luces van haciendo su aparición un buen número de cerros: Clonquis, Piramidal, Potrero Escondido y Gemelos. Seguimos ganando metros a buen ritmo, se nota que venimos con mucha motivación…Los primeros rayos de sol nos alcanzan a las 9 de la mañana, a 3800m. Un pequeño descanso y seguimos zigzagueando la pendiente. Una hora y media más tarde, alcanzamos el filo y nos asomamos a gozar de la increíble vista que se abre hacia el sur: Polleras y cordón Chorrillos nos impactan con sus aguzadas formas y son blancos de más fotos, mientras que a nuestros pies se abre la quebrada Chorrillos. Sin perder tiempo seguimos hacia la cima secundaria, que parece bastante cercana.
Potrero Escondido a la luz de la luna
Ganando metros antes que salga el sol
Aconcagua, el primero en ser iluminado
Lito ascendiendo por el filo
Panorama desde el filo
Una vez arriba, podemos ver el largo camino que aún nos queda: un filo con varios morros y collados y a lo lejos, finalmente la cumbre. Muy a pesar de Lito, a quien le había dicho que la cumbre estaba al final del largo acarreo, proseguimos la marcha hacia el Sur. Atravesamos algunos nevés, mientras subimos un morro de 4300m para volver a bajar 50m al collado al pie de la aplanada pirámide cumbrera. Hacemos un último descanso gozando de la vista hacia el Macizo de la Jaula antes de encarar la subida final. Son las doce cuando encaramos los últimos 250m, esperemos que lo que creemos es la cumbre no sea un morro más…La suave pendiente que nos conduce a la cumbre del cerro nos permite llevar un paso cómodo a pesar de las horas de caminata que llevamos y seguir sacando fotos a diestra y siniestra.
Hacia la primera cima secundaria
Subiendo y bajando morros
A pocos metros de la cumbre, atrás Excelsior y Enanos
Contentos por la cumbre, luego de rehacer la pirca
Finalmente a las 12:45 estamos en la cumbre. Allí encontramos una pequeña pirca que alguna vez alojó a un poste de madera que está caído a varios metros. Unas viejas estacas de hierro enterradas, dan cuenta de los tensores que alguna vez existieron para mantener ese poste en el lugar. Felicitaciones de rigor y antes de largar con el ritual de las fotos, revisamos quienes fueron nuestros antecesores. Encontramos una hoja de una pequeña libreta, media mordisqueada por algún roedor. Glauco Muratti fue la última persona que anduvo por aquí, hace más de 4 años. El excelente punto panorámico que constituye la cumbre de este cerro seguramente no pasó desapercibida para los cartógrafos de mediados del siglo pasado, que lo usaron para los levantamientos topográficos. Y hoy en día sigue atrayendo a los montañistas que buscan nuevos objetivos.
Panorámica hacia el Este, el macizo de la Jaula
Panorámica hacia el Oeste, Cordón Chorrillos
Durante el descenso del filo cimero
Bajando pedreros rumbo a la quebrada
Floración anticipada
Vuelo sincronizado de cóndores
Volvemos a colocar el poste de madera en su lugar y nos abocamos a la tarea de rehacer la pirca. Nos quedamos embelesados una hora en la cumbre sacando fotos y filmando. El día todo despejado con una muy agradable temperatura, nos tienta a permanecer más tiempo pero el largo descenso hasta el auto en Punta de Vacas nos apura a comenzar el descenso. Le digo a Lito que empiece a bajar, que ya lo alcanzo, porque es demasiada la tentación de seguir sacando fotos.  En pocos minutos estamos de nuevo en el portezuelo y toca volver a subir los morros del filo. En menos de una hora ya estamos descolgándonos por los empinados pedreros. A  buen ritmo vamos perdiendo altura gracias al cómodo terreno que usamos para bajar. Los pocos descansos los usamos para seguir gozando del paisaje y tomar el poco líquido que nos queda. 
Con un calor más propio de pleno verano que de un mes de agosto, llegamos finalmente al vivac a las 4 de la tarde. Media hora es suficiente para ordenar el equipo en las mochilas, comer y beber algo para seguir en marcha forzada al Refugio Río Blanco. Las estimaciones de horario fallan y recién a las 7PM estamos en el refugio. Apenas unos minutos para cambiar de calzado y seguimos a paso firme aprovechando los últimos minutos de luz diurna. A mitad de camino, la noche nos envuelve y debemos recurrir a nuestras linternas. Desde aquí ya se hacen más frecuentes las paradas para recuperarnos de la larga caminata, mientras disfrutamos del increíble cielo estrellado que una vez más nos regala la montaña. Un par de ojos brillantes nos vigilan desde lo alto de un barranco: un pequeño zorro no comprende la intención de estos dos individuos que tropiezan con piedras en su cansada marcha hacia la civilización. Finalmente a las 9:40PM llegamos al auto, reflexionando en lo interminable que ha sido la última etapa del día. Sólo nos queda volver tranquilos, previa parada para la clásica hamburguesa uspallatina, mientras seguimos hablando de futuros ascensos. 

Llegando al fondo de la quebrada
Rehaciendo el camino hacia el valle del Tupungato
Tomando un respiro
Llegando a Punta de Vacas

martes, 22 de abril de 2014

Primera presentación del libro 50 Cumbres en la montaña mendocina.




jueves, 3 de abril de 2014

"50 CUMBRES"


LAS CUMBRES
El viento las castiga sin descanso desde tiempos inmemoriales. El hielo y la nieve las cubren todos los años dejando huellas de su paso en ellas. Derrumbes, temblores y terremotos también le van cambiando lentamente su fisonomía.
Una fue elegida como adoratorio por los antiguos habitantes, quienes habían trazado un camino jalonado de refugios en la cordillera. Otras, por su llamativo perfil geológico o posición dominante llamaron la atención de científicos exploradores. Algunas fueron objetivos de militares dada la cercanía al regimiento ubicado a sus pies. Otras, aunque figuran desde hace décadas en cartas topográficas del Instituto Geográfico Militar, sólo fueron visitadas un puñado de veces por los deportistas en toda su historia. Y unas pocas quedaron sin ascensos esperando la visita de algún montañista.
Estas 50 cumbres forman parte del paisaje del camino que une Argentina y Chile a través del paso Cristo Redentor. Miles de personas que transitan por la ruta todos los años las observan embelesados por sus colores y formas. A pesar de su cercanía a la ruta y a las villas de montaña, son eclipsadas por las figuras principales de este acto que se desarrolla en el corazón de la cordillera. El Tupungato, Tolosa y Aconcagua constituyen el plato fuerte de este festival de cumbres. De los “actores de reparto” poco se conoce; de unas pocas solo el llamativo nombre que hace alusión a su fisonomía o a algún personaje de la historia del lugar.
Estas “pequeñas” cumbres de la cordillera, que rondan los 4000m de altura, son el objetivo de este libro. Han permanecido hasta hoy en un segundo plano, siendo algunas visitadas como aclimatación o entrenamiento. Inmerecidamente no había aún un libro que hablara de ellas. Esta guía busca dar a conocer información básica de cada una: características principales, toponimia, altura, ubicación y datos necesarios para intentar su ascenso.
EL LIBRO
Hace quince años, cuando comencé a buscar cumbres que no conocía y que pudiera ascender en uno o dos días desde la ciudad de Mendoza, lejos estaba de pensar en la edición de una guía de ascensiones. En aquel tiempo todo se reducía a elegir una cumbre sobre la ruta a Chile y concentrar los esfuerzos para subirla en un día del fin de semana. Y una vez logrado ese objetivo inevitablemente estudiar el próximo gracias a las fotos tomadas desde la cumbre.
Este montañismo de “fin de semana” me daba la posibilidad de estar activo todo el año, entrenado y aclimatado para realizar ascensiones de mayor duración cuando la oportunidad se presentase. Muchas de estas cumbres plantean desafíos similares a cerros más altos, ya sea en lectura de la ruta de ascenso, desnivel, dificultad técnica, sobre todo si el ascenso se realiza en invierno o primavera.
Hace cuatro años, la idea de la guía comenzó a tomar forma. El estudio sistemático que había ido realizando casi sin querer, podía servir de base para presentarlas como un objetivo en sí mismas.  De esta manera, lo que había comenzado casi como un juego, terminaba siendo un exhaustivo estudio de cumbres accesibles de Mendoza. Paralelamente a través del blog esta idea había sido de alguna manera “ensayada”, relatando vivencias personales para que otros también puedan ir conociendo las posibilidades que guarda nuestra cordillera.
Es intención de esta guía que las cumbres reseñadas sean la excusa para volver una y otra vez a recorrer todos los rincones cordilleranos. Pero también habrá cumplido su objetivo si puede convertirse en lectura de los amantes de la naturaleza que, aunque no escalen montañas, busquen conocer más detalles de nuestra cordillera.
Por último, existe un deseo irrefrenable para un amante de las montañas y es querer compartir lo que es el desvelo de sus sueños. Pero este deseo muchas veces choca con la preocupación que surge al saber que el lugar inevitablemente será visitado por un creciente número de personas. En esta contradicción termina ganando la batalla el amor a las montañas y las ganas de compartirlo. Sólo queda confiar en el responsable comportamiento de los montañistas que las visiten para que las próximas generaciones también las puedan disfrutar de la manera más natural posible.

NOTA 1: Para obtener información sobre presentaciones del libro, lugares de venta y otras actividades, hacer click en el siguiente link: 50 Cumbres / Pablo David González

NOTA 2: se ha agregado una nueva etiqueta, "50 cumbres", para buscar en los relatos de ascensión, aquella cumbre que ha sido incluida en el libro.

miércoles, 12 de marzo de 2014

OLIVARES CENTRAL ó DE LA MAJADITA 6269m

EN LA CUMBRE DE LA TERCERA MONTAÑA MÁS ALTA DE SAN JUAN

El Olivares Central ó De la Majadita, con sus 6269m constituye la tercera montaña más alta de la provincia de San Juan luego del Mercedario (6720) y La Ramada (6359). Por su ubicación a pocos kilómetros de la ruta nacional n° 150 que lleva al Paso Agua Negra, constituye el "seismil" más accesible de esta provincia, aunque no sea tan conocido o visitado como fuera de esperar. 















3° INTENTO Y ÉXITO AL FIN, MARZO 2014. 

Siempre se dice que la tercera es la vencida y este caso no es la excepción. En diciembre de 2008 había hecho el primer intento junto a mi hermano Federico. Tomando una ruta equivocada, había alcanzado los 6000m en el filo norte del cerro pero a más de 2km de distancia de la cumbre. En octubre de 2013 junto a Mariana Gallego y en condiciones casi invernales quedamos a poco más de 100m de desnivel de la cumbre. La idea de regresar al Olivares Central estaba presente desde comienzos de año. Y varios amigos eran los que se habían anotado para cuando volviera para el gigante sanjuanino. Finalmente el grupo quedó conformado con Gerardo Izco, Sebastián Spinelli y Diego Cavassa.
Luego de una rauda aclimatación en Vallecitos que consistió en una caminata hasta el campamento El Salto (4300m), partimos el jueves 6 de marzo a las 6:30AM rumbo a San Juan. Minutos antes de la 1:00PM ya estábamos en Pircas Negras (3750m), lugar donde comienza la aproximación a nuestro objetivo. En ese lugar hicimos una parada para almorzar y tomar un poco de aire...Una hora más tarde continuamos en camioneta hasta el paso de Agua Negra, ubicado 1000m más arriba. Allí dejamos el vehículo y experimentamos la extraña sensación de comenzar a caminar a semejante altura a pocas horas de salir de la ciudad. Enfilamos hacia la evidente cumbre rojiza ubicada al norte del paso. Caminando lentamente al comienzo y luego a un paso más normal vamos ganando altura. En poco más de una hora llegamos arriba. Una pequeña pirca esconde una lata de dulce con el testimonio de cumbre. Se trata del cerro “Gabriela Mistral” de 5051m, y nuestros antecesores, oriundos de San Juan, lo visitaron hacía pocos meses. Abrazos, felicitaciones, fotos y partimos hacia abajo. Terminada la segunda etapa de la veloz aclimatación, nos subimos al vehículo para volver a Pircas Negras a pernoctar. Una hora más tarde estamos disfrutando de la tranquilidad de la tarde, preparamos el lugar de vivac en un pircado existente y el fuego del asado concita nuestra atención. Un ir y venir cuchillo en mano da cuenta rápidamente de lo existente en la parrilla, y momentos más tarde ya estamos refugiados en nuestros sitios de vivac.






























Al día siguiente, comenzamos a movernos recién cuando nos da el sol. La caminata de aproximación hasta el lugar de campamento es corta, así que nos tomamos los preparativos con mucha calma. Recién cerca de las 11 de la mañana estamos encarando las abruptas pendientes que nos llevan al interior de la quebrada San Javier. Marchamos a buen paso, todos entusiasmados hacia nuestro objetivo. Los chicos gozan de los paisajes por primera vez, yo los vuelvo a disfrutar una vez más. En 3 horas y media estamos en el mismo sitio de campamento utilizado meses atrás, a 4450m. Inmediatamente nos ponemos a trabajar fabricando una terraza más, para emplazar una de las carpas que llevamos. Y en poco tiempo más estamos refugiados del fuerte sol sanjuanino, que nos hace olvidar que estamos a más de 4000m. Con charlas y picadas va pasando la tarde. Recién cuando el sol se oculta me digno a salir de la carpa y continuamos conversando sobre las motivaciones que genera la montaña: escribir, dibujar, pintar; mientras el sol va enrojeciendo la cumbre de “El Arenal” (5424). Pronto nos ponemos con la cena y a las 9PM estamos en nuestras bolsas de dormir, quedan pocas horas de descanso, la alarma está puesta a las 3AM. La noche no es lo tranquila que esperábamos y unas ráfagas de viento nos hacen preocupar.



















A las 3:15AM Seba me pega un grito, no escuché el bendito reloj. Rápidamente nos ponemos con los preparativos. A las 4:30AM estamos en marcha, atravesando la negrura de la noche siguiendo el pequeño arroyo, tal como lo hice la última vez. Pero hoy el paisaje se presenta diferente, sin hielo o nieve cubriendo todo. Y a poco de andar nos encontramos con la primera dificultad: una pequeña cascada nos obliga a subir empinados acarreos. Volvemos a bajar al arroyo y continuamos subiendo hasta que metros más adelante volvemos a tener que escalar un pequeño resalte rocoso de no más de 4m. Y más adelante se ve que la quebradita vuelve a cerrarse…Para evitar otro escollo más, sin dudarlo nos montamos en los empinados acarreos que nos llevan al filo que está al Este. La vez pasada ya había explorado este filo, siendo la opción B para llegar al pie del glaciar. Una vez arriba, continuamos a paso forzado buscando recuperar los preciosos minutos perdidos. A las 6AM, y aún en plena oscuridad estamos topando con la pared vertical del glaciar. Aquí debemos bajar hacia el Este, y remontar el lateral del glaciar. En lugar de aquella empinada pendiente nevada, hoy bajamos por un ingrato acarreo, mientras vamos pensando en lo que nos costará volver a subirlo en el regreso. Una vez abajo, saltamos de piedra en piedra, esquivando el arroyo helado mientras vigilamos por el rabillo del ojo la alta mole de hielo que tenemos a nuestra derecha. Más arriba optamos por subir por una morena lateral que nos hace ahorrar energías. Cuando ésta se termina debemos volver al límite entre el extenso pedrero y el glaciar, que aquí va perdiendo altura. El sol ha ido iluminando las altas cumbres, pero todavía falta mucho para que nos alcance. Así que debemos seguir subiendo sin perder tiempo para no tener frío. A 5400m, siendo las 9:30AM,  Gerardo nos comunica su decisión de volverse. Nos comenta que no puede mantener el ritmo de ascensión que llevamos y que es mejor que no nos retrase. Se siente algo cansando de la actividad de días pasados, de la cual no ha podido recuperarse al 100%.  No me gusta la idea de separarnos, pero Gerardo prefiere volver ahora que está en perfectas condiciones y con la capacidad para rehacer solo el camino al campamento. Mientras lo vemos alejarse, seguimos avanzando los tres en la parte quizás más aburrida de toda la subida: la gran curva del glaciar. Este tramo nos lleva más tiempo que el que quisiéramos, debiendo faldear en los acarreos para alejarnos del glaciar. Éste presenta un hielo duro muy peligroso en caso de caída, situación que queda demostrada al caerse un bastón de Seba y que vemos deslizarse rápidamente hacia la "olla" central. A cada paso recuerdo el ascenso de la vez pasada y las diferentes condiciones que hoy encuentro tanto en el terreno como en el clima.
El buen tiempo reinante nos permite realizar las necesarias paradas para comer e hidratar y poder continuar a buen ritmo, a diferencia de la vez anterior. Una vez superada la gran curva, vuelvo a reconocer el perfil característico de lo que puede ser la cumbre. Y tomamos en línea recta hacia un punto en el filo ubicado al Este de la cumbre. 
Seguimos marchando concienzudamente, tratando de no malgastar energías y solo parando lo mínimo para comer y beber. Al principio especulábamos en llegar a la cumbre cerca de las dos de la tarde, pero el tiempo va pasando y las distancias son enormes. En este cerro, el desnivel a la cumbre no es el único parámetro a tener en cuenta, sino el recorrido horizontal, dadas las características de la extensa montaña que es. Minutos antes de las 3PM estamos sobre el filo somital, asombrándonos con la vista al Este. No hay duda que la cumbre se encuentra a nuestra derecha, y sin detenernos nos ponemos a trepar los últimos metros.

Panorámica con zoom hacia el Sur
Alcanzada la primera punta, se ve algo más alto atrás. Seguimos y volvemos a encontrar otra más alta al Suroeste. Un poco más y vemos el peñón con el palo que señala el punto más alto. Marchando los tres juntos recorremos los últimos metros. Diez horas y media después de haber dejado el campamento alcanzamos la cumbre. Muy contentos, nos abrazamos y comenzamos inmediatamente con las clásicas tareas. Mientras pongo el gps a medir y saco fotos, los chicos buscan el testimonio anterior. Y lo encuentran en un pequeño tubo plástico. En el mismo, un papel dejado en el 2005, nos hace pensar que la gente que llega hasta aquí no deja nada de su ascenso o ¡no ha buscado bien! La media hora se pasa volando mientras tratamos de grabar la increíble visión a 360° que tenemos desde aquí. Después de las fotos grupales de rigor, dejamos guardada en el tubo la bandera argentina que llevamos y comenzamos el descenso.
Panorámica hacia Oeste y Norte
Son las 3:30PM y tenemos un largo camino hasta el campamento. Para evitar los tramos más ingratos al borde del glaciar, optamos por ladear acarreos a más altura. De esta manera alcanzamos el glaciar un poco más arriba que la morena lateral. De todas maneras, no podemos evitar algunos sectores que son una tortura: hielo cubierto por tierra o arroyos semicongelados. Vamos superando cada tramo, concientes del largo camino que tenemos por delante. La morena lateral nos permite apurar el paso y cerca de las 7:30PM estamos alcanzando el pie del glaciar. Allí subimos por los empinados acarreos, quemando las últimas energías. Una vez nuevamente sobre el filo, comenzamos una carrera contra la noche, que ganamos con margen suficiente para alcanzar el campamento a las 8:20PM, 15hs y 50min después de haber salido. Muy cansados, nos sentamos a conversar con Gerardo, mientras recuperamos el aliento. No demoramos mucho en ponernos a cocinar y entregarnos al sueño. Este cerro nos exigió bastante y ahora lo sentimos.
Hacia el Este el valle de Iglesia
Cerro Agua Negra 
Descenso de la cumbre
Sobre la morena lateral






























Una noche tranquila de descanso da lugar a un ventoso amanecer tal como lo preveía “windgurú”. Y con todo el tiempo del mundo tomamos el desayuno mientras la conversación navega en temas como entrenamiento, meteorología o estrategias de ascensión. Recién a las 11:15AM estamos con las mochilas a cuestas rumbo al vehículo. Mientras recorremos la quebrada vamos planeando una reunión con amigos para compartir la experiencia de esta hermosa cumbre...y también de los próximos objetivos en la cordillera sanjuanina...
Despertar ventoso en el campamento
El equipo durante el regreso