BAUTISMO DE UN PICO VIRGEN EN LA QUEBRADA COLORADA
English summary: Bicentenario Peak first ascent.On May 24, 2010, Lito Sánchez and I made the first ascent to the 4787m (15705ft) peak in Quebrada Colorada, near Punta de Vacas. Quebrada Colorada is one way to access to the Cordón de la Jaula, a remote valley with a range of several unclimbed peaks. Through this valley I reached few peaks on the first expedition I made in this massif in 1990 (see AAJ 1991, p. 194).
The day we approached the Quebrada Colorada base we bivouacked at 2906m (9534ft). The second day we left camp by 4:30AM. The route starts in a secondary narrow creek and continuous in the north face of the mountain, through unstable steep slopes. Nine hours later, after a hard journey, we reached the top. We named the peak “Bicentenario” because the two hundred anniversary of first Argentine government.
The day we approached the Quebrada Colorada base we bivouacked at 2906m (9534ft). The second day we left camp by 4:30AM. The route starts in a secondary narrow creek and continuous in the north face of the mountain, through unstable steep slopes. Nine hours later, after a hard journey, we reached the top. We named the peak “Bicentenario” because the two hundred anniversary of first Argentine government.
Se aproximaban los feriados de mayo y tenia en mente varios proyectos para intentar antes de las nevadas fuertes del invierno. Uno de ellos, que había postergado en varias oportunidades, era subir el ya clásico pico que aparece en la entrada de la quebrada Colorada, antes de llegar a Punta de Vacas. Un pico que dada las escarpadas laderas y difícil acceso a los faldeos superiores prometía ser virgen aún a pesar de su proximidad a la ruta a Chile. Hace varios años atrás, más precisamente en enero de 1992, lo habíamos intentado junto a mis hermanos. En esa oportunidad y disponiendo de tres días, nos resignamos a volver luego de superar lo más penoso del ascenso, dado que aún quedaba un largo trecho hasta la cumbre.
Otro andinista que también le había "echado el ojo" era Lito Sánchez, experimentado montañista que gusta probar nuevas cumbres de nuestra cordillera. Así es que en alguna conversación quedamos en intentarlo juntos cuando se diera la oportunidad. Y en estos feriados de mayo el momento había llegado.
Gozamos de los últimos rayos de sol mientras preparamos el vivac, antes de sumirnos en las sombras. Nos arrepentimos de no haber llevado una tira de asado y un malbec, y nos resignamos a los "fideos con salsa cuatro quesos" y a dormir. Más tarde sale la luna dando un toque de irrealidad al paisaje.
Pocas horas después, ya estamos en movimiento. Son las 3 de la mañana y a la luz de las frontales desayunamos y preparamos las mochilas con abrigo y algo de comida. A las 4:25hs estamos en marcha por el pequeño afluente. El hielo recubre las rocas del arroyito y comenzamos a buscar el mejor camino entre grandes bloques. Aparecen dos cascaditas heladas que sorteamos por la izquierda. Más arriba, damos con el estrecho canal de tierra dura y piedras, que es la puerta de acceso a los pedreros del cerro. Avanzamos estudiando los diez metros de terreno que ilumina el haz de las frontales. Y los empinados pedreros a continuación me parecen más largos que la vez pasada. A fuerza de largos pasos y trepaditas en riscos ganamos altura velozmente buscando salir al filo del contrafuerte donde estamos montados. Seguimos devorando metros en plena oscuridad y en más de una ocasión debemos volver sobre nuestros pasos: impresionantes paredes caen al sur hacia la quebrada Colorada.
Finalmente dejamos el filo y hacemos un largo y tedioso ladeo buscando de una vez por todas alcanzar la parte alta del cerro. Aún es de noche y apenas hemos hecho alguna parada para comer algo. Momentos más tarde, las primeras luces del día nos ayudan a ubicarnos y encarar las últimas fuertes pendientes. Avanzo a paso forzado buscando los rayos de sol que ya iluminan los roqueríos que tenemos sobre nuestras cabezas. Calentándonos un poco y reponiendo energías engullendo algun que otro bocado, miramos hacia los últimos metros que faltan para llegar al filo. Nos ponemos nuevamente en marcha y atacamos las pendientes tratando de mantener el paso contínuo.
Asomados al filo, vemos el oscuro pináculo cumbrero y el rodeo que haremos para no perder altura. El paisaje que se abre hacia el oeste es impresionante y lo que aún queda por ver hacia el sur nos hace marchar a buen paso hasta el comienzo de la subida final, donde llegamos a las 12hs. La extensa quebrada Colorada nos muestra todos sus secretos hasta las nacientes en los Tres Mogotes. Innumerables picos desconocidos nos hacen planear nuevas aventuras. Unos instantes sacando fotos y continuamos. Lo que sigue es el morro cimero, que no es tán empinado como parecía, y en menos de una hora subimos los casi trescientos metros de desnivel hasta el punto más alto del pico.