jueves, 13 de octubre de 2011

Un hermoso "cuatromil" de la Cordillera de Límite


English summary: Pico Titán (4263m) is situated on the “Cordón de Límite” at Central Andes, six kilometers north-west from Cristo Redentor, near the Argentinean - Chilean International frontier pass. Given its location, it is fairly easy to access. Although two important nearby settings, Las Cuevas village (Argentina) and Portillo ski center (Chile), offer many facilities to climbers and visitors. Even though this peak remain unnamed until September 2010, when it was christened. A group, leaded by Luciano Fiorenza, reached the summit through the north face from Chorrillos valley (Argentina). The East face of the peak offers many different technical routes. On October 10th 2011, Lito Sánchez and I made the second ascent by a new route. We chose the East face from Caracoles valley. First, we climbed a diagonal snow corridor (200m, 45°), this corridor is the most obvious route since Caracoles valley. Then, we traversed to the northern corridor. Finally, we reached the summit through the East Ridge (UIAA III rock steps). Descent was made by the same route. To those who want to make a second ascend by this route, we suggest to start the ascent very early in the morning in order to avoid falling rocks, snow or ice.

Aún quedan un montón de picos invitando a ser subidos en la tan transitada ruta a Chile. Con Lito habíamos quedado en subir alguno que no hayamos hecho; y después de barajar algunas posiblidades, nos decidimos por la zona del Cordón de Límite. El año pasado yo había estado en el Peñas Coloradas y había visto otros atractivos objetivos en la zona. Uno de ellos era el Pico "Titán", cumbre que aparentemente estuvo invicta hasta setiembre de 2010, cuando un grupo de profesores y alumnos de un curso de Guías de Trekking liderados por Luciano Fiorenza, lo bautizó así. La semana pasada desde el Navarro había podido observar en detalle una vía de ascenso por un canal en diagonal que este pico tiene en su cara sureste y que aparentaba ser una interesante vía de escalada sin casi presentar dificultades.


















Dejamos la ciudad después de almuerzo, con intenciones de ir a vivaquear para poder encarar un ascenso bien temprano en la mañana del lunes feriado. Después de una parada en cercanías de Punta de Vacas estudiando otra de las posibilidades, finalmente nos decidimos a llegar hasta la boca del Túnel Internacional para intentar el Titán. El sol se esconde tras el filo del Cristo Redentor apenas nos pusimos la mochila y un vientito fresco nos hace ir apurando el paso hacia el campamento. En la entrada del pequeño vallecito al pie del Cerro Caracoles, fabricamos con bastante empeño el lugar de vivac, que ya quedará para ser usado en futuras visitas.
















Disfrutamos de los últimos minutos de luz hasta que la luna llena hace su aparición y el frío nocturno nos obliga a meternos en las bolsas. Antes del amanecer ya estamos en preparativos, la noche ha sido relativamente fría (-5°C/-10°C) y el agua se ha congelado. Un café y un budín son suficientes para comenzar la marcha. Desde el mismo sitio del vivac nos ponemos los grampones para facilitar el ascenso por la nieve endurecida. Ganamos altura a buen paso, mientras el sol comienza a bañar al Cerro Caracoles.























Después del primer gran escalón, el vallecito se abre y nos muestra los rocosos picos ubicados sobre el mismo Cordón del Límite: a la izquierda la gran cúpula del Caracoles y hacia la derecha el Titán; sobre los laterales del vallecito aparecen el Pico de la Iglesia al sur y el Peñas Coloradas al norte. Hasta este punto hemos seguido el mismo camino que usamos con Federico Indovina y Carlos Scellato para alcanzar la base del canal sur del Peñas (ruta de ascenso original de Evelio Echevarria). A partir de aquí debemos subir otro escalón de morenas para llegar a la base de nuestro pico.















Con entusiasmo nos acercamos al canal elegido, sin dejar de estudiar la complicada cara Este del Caracoles, cerro que hace tiempo invita a ser escalado, pero que exige estudiar bien la vía a utilizar. Pareciera que lo mejor sería un laberíntico recorrido enlazando canales de nieve, pero una falla rocosa que cruza toda la base de la pared agrega su cuota de incertidumbre. La nieve que hasta aquí se había presentado en muy buenas condiciones (transformada/congelada), en el canal es tipo "invierno": en polvo y venteada. Pero a pesar de eso nos permite subir cómodamente. Los españoles dirían "el ascenso por aquí es una gozada"! La pendiente comienza con 30° y en la salida no supera los 45°. Es relativamente corto y sólo presenta una pequeña travesía para cambiar de canal, que encontramos cubierta de nieve. Desde el final del canal a la cumbre sólo quedan unos pocos metros de nevés y pedreros intercalados con algunos resaltes rocosos.





























Son las once de la mañana cuando llegamos a la cumbre. Estamos contentos... ¡una vez más podemos disfrutar de otra cumbre que no conocíamos! La vista es magnífica y el clima ayuda para que permanezcamos una hora observando cumbres y cerros que nos podrían mantener entretenidos toda una vida. Luego de reconocer los "clásicos" como el Aconcagua, Mirador, Tolosa, México, Dedos, Matienzo, Pan de Azúcar y Alma Blanca, es el turno de estudiar los para nosostros desconocidos cerros de la vertiente chilena de la Cordillera de los Andes. Apenas conocemos alguno que otro nombre (Parva del Inca, Alto de la Posada, Grupo Halcón, Mono Negro), deberemos estudiar detenidamente las fotos para interpretar el resto! .



Lito agrega algunas piedras a la pirca y guarda en un envase plástico el testimonio mientras yo sigo fiel a mis tareas de fotografía. A las doce comenzamos el descenso por la misma vía. Una hora y media más tarde estamos en el lugar de vivac, donde nos concedemos una pausa para terminar el almuerzo que empezamos en la cumbre, antes de cargar el equipo y seguir hasta el auto.



























lunes, 3 de octubre de 2011

PICO NAVARRO SUR (4696m)

La primera vez que presté atención a la quebrada Navarro, afluente del Río Cuevas en la margen sur, me atrajo un pico nevado que aparecía al fondo. Pasaron los años y fui conociendo más de este hermoso rincón andino. Primero fue la clásica ascensión al Santa Elena desde el Cristo Redentor, el más septentrional de los cuatro picos de la Navarro. Luego un intento al Navarro Sur que termina en la antecumbre bautizada Morro Overo por Evelio Echevarría. Y en 2010 el ascenso al Navarro Norte con la grata sorpresa de encontrar un testimonio de cumbre de 33 años atrás. Ahora había llegado la hora finalmente de intentar la ascensión de este pico, con apareciencia de ser el más accesible de los cuatro.
A esta altura del relato, cabría la aclaración del confuso panorama de nombres que rodea al Cerro o Pico Navarro. Con cinco ubicaciones posibles, según Glauco Muratti, este pico es llamado de la misma manera por diferentes generaciones de montañistas a uno y otro lado de la cordillera. El pico que nos ocupa ahora, posiblemente fue ascendido por primera vez en la década del '60 por montañistas chilenos. En 2009 fue ascendido por Glauco Muratti, quien no tenía información del ascenso mencionado y al no encontrar ningún vestigio lo bautiza "Mital".


























Después de pocas horas de sueño, arranca la jornada desde la ciudad de Mendoza a las 5:10 de la mañana. Tres horas más tarde estoy comenzando la caminata hacia la entrada de la quebrada Navarro. No pude dejar el auto junto a la "Casucha del Rey" debido a unos manchones de nieve que me impidieron el paso. Este invierno ha sido bastante pobre en nevadas, pero no tanto como el año pasado, y todavía la montaña conserva algunos jirones de nieve. La conocida marcha de aproximación la hago rápido, conociendo cada detalle del camino.


























El recorrido elegido es subir hasta el portezuelo Navarro Norte y desde allí subir a la cumbre por la ladera Oeste del cerro. En un primer momento había estudiado las posibilidades que ofrecia un canal que remataba entre el Morro Overo y el Mital, pero para hacer este ascenso habría que hacerlo de noche debido a la posible caída de rocas o hielo por el calor diurno. Además no estaban muy claros dos pasajes de la ruta, que quizás necesitaran estar más cubiertos de nieve. Es así que me decanté por la ruta más segura. Desde el portezuelo, el cerro ofrece una empinada vertiente defendida por algunos roqueríos. El primer paso era poder llegar al portezuelo para poder resolver el ascenso posterior. La nieve se halla bastante dura a pesar de no hacer mucho frío y ser casi mediodía cuando me estoy acercando a través de las morenas al portezuelo. Desde el comienzo de la quebrada éste se veía muy lejano, pero al cabo de 5 horas y media de marcha lo he podido alcanzar.


























Un viento frío pero no muy fuerte me recibe en el portezuelo. Una impresionante y poco común visión de montañas se abre hacia el suroeste. Me tomo unos minutos para gozar del paisaje y reponer energías mientras trato de desentrañar el camino a seguir. Gracias a las fotos tomadas desde el Santa Elena y el Navarro Norte había podido estudiar el tramo superior de la ruta. Sabía que había que ir ascendiendo por canales realizando travesías hacia el sur, buscando llegar al canal que remata en la misma cumbre. Todo esto había tratado de grabarlo en mi memoria para no perder tiempo con rodeos. Comienzo con un canal que por suerte guarda algo de nieve, y en el cual gano los primeros cien metros de los trescientos que me separan de la cumbre. Travesía hacia el sur y vuelta a subir por otro nevé por otros cien metros. Desde este punto se ve un canal estrecho en medio de todos los riscos que rodean a a la cumbre.

Voy ganando metros por este nuevo canal. Pequeñas trepaditas con grampones me dejan cerca del filo, mientras trato de imaginarme cuanto más queda. Pero cuando trepo el último peñón me doy cuenta que estoy en el punto más alto. La cumbre es realmente muy expuesta, con cornisas de nieve sobre la vertiente sureste. No da para estar de pie, así que me siento a sacar fotos. No encuentro el testimonio de mi antecesor, sólo una birome que aparece suelta sobre las rocas. La visión desde este mirador privilegiado es espectacular. El día con temperatura muy agradable y casi sin viento hace que goce de la cumbre por más de cuarenta y cinco minutos.















Luego de deleitarme sacando fotos a diestra y siniestra, armo una pequeña pirca y dejo mi testimonio en un tubo de "Berocca", esperando que tenga mejor suerte que los antecesores y no termine rodando por el abismo que se abre hacia el Este. Comienzo el descenso cuidadosamente, dado lo expuesto del peñón cumbrero. Voy perdiendo metros bajando por las huellas hechas en la subida, prestando atención a las travesías realizadas; todos los canales van rematando en resaltes y hay que saber cuando desviarse de ellos.


























Una vez en el col, tomo conciencia de que ya son las 6 de la tarde y estoy muy lejos del auto!. Enciendo el piloto automático del descenso y voy deshaciendo el largo camino realizado mientras pienso en lo agradable que hubiera sido esquiar estas pendientes nevadas... aunque para lograrlo hubiera que haber cargado los esquíes en la mochila en el comienzo de la quebrada!
Después de dos horas y con las últimas luces voy llegando a la ruta, el Tolosa y el Pico Bonito me regalan los últimos colores del día mientras apuro el paso hasta llegar al auto. Casi trece horas de actividad y aún queda manejar hasta la ciudad, pero eso se olvida rápido... lo que queda son los impresionante paisajes vividos y la motivación de volver a vivir la montaña una vez más.