jueves, 13 de febrero de 2025

ACONCAGUA EN EL DÍA DESDE PLAZA DE MULAS

 O como volver a intentarlo una y otra vez para mejorar los tiempos...

Aconcagua cara Oeste, vista desde Plaza de Mulas

Una temporada más en la que vuelvo a Aconcagua a compartir mi pasión por la pintura, mostrando trabajos realizados y a la vez aprovechando para pintar en vivo. Y esto gracias a Pablo y Sebastián Tetilla, quienes una vez más me abrieron las puertas de su campamento para que yo me sienta a mis anchas y como en familia. A veces se vuelve difícil explicar lo que uno siente y vive, pintando en la montaña. Una persona, especialista en “curaduría de arte” me preguntaba hace unos días sobre mis razones de dibujar y pintar montañas, y qué era lo que yo pensaba la hacía “particular”….Y a mí se me acabaron las palabras y sólo llegué a responder: “es lo que vengo haciendo desde hace más de 40 años (subir y pintar montañas), no creo tener una respuesta, ya que toda mi vida ha girado en torno a esas dos pasiones, no sé lo que es vivir sin hacerlas…”

Para compensar los días “sedentarios” de pintura, lo primero que hice para “estimular” la aclimatación, fue un “Bonete”, clásico cerro de 5000m de altura, utilizado popularmente para este fin. Para lo cual opté por la forma más minimalista, buscando siempre el desafío de tardar menos tiempo que la última vez. Y a fuerza de “hiperventilar” dado que hace solo un par de días que había llegado a Plaza de Mulas, hice 1h 26min a la cumbre y 47min de descenso, para los 763m de desnivel y los 8.33km de recorrido total. 

Resumen actividad de ascenso al Bonete


Cumbre del Bonete


Unos días más tarde, salgo livianito a subir hasta el C1, Plaza Canadá. Y apretando el paso, termino tardando 1h 12min para llegar (648m de desnivel y 2.67km de distancia). Una charla con el campamentero de altura, y me largo para abajo, a continuar el día pintando. En la bajada me encuentro con el Mati Sergo, eminencia de ascensos rápidos en Aconcagua (récord de ascenso en y descenso en el día desde Plaza de Mulas, y para el 360°). Y aprovecho a preguntarle como es el “paso” que lleva en esas pateadas descomunales que hace. Y me cuenta que nunca corre, y lo que hace es un paso largo, apostando a la fuerza de sus cuádriceps y glúteos. No nos olvidemos que en nuestros muslos están los músculos más potentes de nuestro cuerpo, y que un deportista entrenado para ello, puede recurrir perfectamente a esa herramienta. Como viejo montañista, uno tiene en la cabeza el hacer siempre “pasos cortos”, sobretodo en Aconcagua y en altitud, pero para esta situación (querer “apurar” el ritmo de ascenso, sin tener que trotar o correr) quizás es la forma más efectiva de hacerlo (obviamente a costa de utilizar piernas bien entrenadas). Y sin ir más lejos, observando a los compañeros porteadores, es el paso que usan tanto para ir con carga o cuando van livianos a buscarlas. 

Algunas nevaditas pintaron la montaña durante enero

Los días siguientes surgieron un par de porteos a Canadá, donde realmente me sorprendí del ritmo que hice a pesar de la carga. Como lo que tenía en mente era poder hacer un nuevo Mulas – Cumbre – Mulas en menos tiempo esta vez no quería repetir lo del año pasado (en 2024 lo hice sin siquiera haber pasado los 5000m durante las semanas previas). Ahora quería subir hasta el campamento Cólera al menos una vez, para tener al menos un “estímulo” de altura. Y para eso no había mejor ocasión que hacerlo porteando y probar como me sentía a 6000m después de un año, donde no había superado los 1600m de altura del cerro “Arco”. Y otra vez me sorprendo para bien, ya que las sensaciones fueron perfectas, batiendo mi propio tiempo “porteando”: 1h 29min para el tramo Nido – Cólera.

Porteando desde Nido de Cóndores (5580m) a Campamento Cólera (5960m)

Dejo pasar unos días esperando la bendita “ventana” de buen tiempo, y como siempre que la fecha se acerca, el día que parecía bueno no lo es tanto…Y la disyuntiva es: elijo un día sin viento pero con nubes a partir de mediodía y las consabidas “snowshowers” de la tarde, o espero más días para un día totalmente despejado pero con más viento. La ansiedad es grande, así que no lo dilato más y voy por la primera ventana, de esta manera si llego a tener que bajarme sin la cumbre por algún motivo, aún me queda la chance de volver a intentarlo antes del fin de mi estadía. 

La sombra del Aconcagua al fondo, el Cuerno en primer plano

El 22 de enero, salgo a las 4:08 AM. Voy liviano, con una mochila chiquita, poco menos de 2litros de líquido, grampones, casco y botas simples. De abrigo una pluma liviana. En pocos minutos estoy agitándome en los primeros zigzags del semáforo. Siempre es complicada la salida, se junta todo: las ganas de arrancar pero a la vez la voz que te dice “vamos calentando de a poco”, pero el frío también te hace apurar! Así que entre tire y afloje pasa la primera hora hasta Canadá. Y meterle nomás siguiendo el haz de luz de la linterna, apretando el paso para no enfriarme, y a la vez pensar que falta un montón…Poco después de cambio de pendiente, me asombran las lucecitas que se ven allá arriba, en la Travesía y en La Cueva. No puedo creer que a esa hora ya haya gente en esos tramos, unos 1500m de altura más arriba que yo. El frío me hace seguir sin parar en Nido de Cóndores. Recién unos cientos de metros más arriba me detengo unos minutos para comer y beber. Y cuando voy acercándome a los 6000m, me decido por el camino que va por el refugio “Berlín”. Definitivamente es más corto ir por ahí y no por el campamento Cólera. Más arriba de Berlín me cruzo con el amigo Adrián Miranda, quien vuelve con su cliente, después de que éste desista de seguir subiendo a la cumbre. Después de los resaltitos, dejo de dudar y me calzo los grampones: la nieve dura cubre todo el camino. Cuando llego a Piedra Blancas (6200), recién recibo los primeros rayos de sol que aprovecho para comer y tomar algo. Y a continuación viene una de las partes que se me hace más aburrida e interminable: los zigzag hasta Independencia. Cuando alcanzo Portezuelo del Viento, vuelvo a poner el piloto automático y le doy parejo hasta “La Cueva”. Y a diferencia de otras veces, ni me detengo allí. La idea es ir pasando a todos los grupos antes de la cumbre. Esas lucecitas que ví esta mañana a las 6, que andaban por aquí, todavía están subiendo. Y a fuerza de “sorry” y “excuse me”, voy dejando los grupos atrás. 

Desde la cumbre mirando a La Canaleta


Contento luego de alcanzar mi 6° cumbre en 9hs 6min


Resumen de la actividad del 22 de enero


El día despejado se ha ido poblando de nubes y cuando llego a la cumbre a las 13:14hs las nubes ya nos envuelven por completo, adelantándose a lo pronosticado. Y a pesar del multitudinario grupo de clientes que me rodea, grupo de la empresa del famoso “Nims”, yo estoy muy contento por el tiempo realizado. Esta vez pude bajar una hora y media mi marca del año pasado. Pero las nubes han aguado la fiesta, ya que uno de los objetivos por los que me gusta subir a la cumbre es poder gozar de la vista infinita de montañas y ¡cansarme de sacar fotos! Por lo que no me demoro mucho en la cumbre y me adelanto a todos los grupos en la bajada. Ya en la travesía comienzan las “snowshowers”, que me seguirán hasta el campamento base al que llego minutos antes de las 6 de la tarde. En un principio me había tentado largarme por el Gran Acarreo, pero las condiciones de la nieve no me convencieron y prefierí desandar todo el camino pasando por Cólera, donde me detuve a descansar un rato

El día de cumbre termina a la tarde en el café del Campamento de Inka

Luego de este ascenso, van pasando los días y mi estadía en Aconcagua va llegando a su fin. Voy preparando petates mientras sigo pintando y aprovechando cada momento en la montaña. Y cuando ya tengo todo coordinado el día de mi bajada, veo que el pronóstico pone para el 28 de enero, ¡muy poco viento y todo despejado! Ha pasado menos de una semana desde que fui a la cumbre y no sé si  hacerle otro “pegue”, pero la tentación de lograr las fotos que no pude sacar puede más y me pongo en modo ON para ir para arriba de nuevo. 


Saliendo a Piedras Blancas, atrás el Campamento Berlín

El último día de mi estadía en Aconcagua empiezo a caminar pocos minutos antes de las 6 de la mañana. Esta vez opto por salir más tarde, ya que el frío de la madrugada te hace quemar muchas calorías. Y elijo llevar una par menos de cosas (por ejemplo no llevar antiparras, ya que no habrá viento) ni guantes de repuesto, sólo los que llevo puestos. Y esta vez ni me detengo por Canadá y en 2h 25min ya estoy en Nido. Aquí el frío realmente aprieta y debo parar a comer y tomar algo para reponer energías. Sigo sin muchas dilaciones para arriba. Me siento muy bien, solo el frío es lo que hace un poco ingrata la subida. En 3h 30min llego a Berlín, batiendo mi marca personal para este tramo (unos 1600m de desnivel y poco más de 6km de distancia). Una paradita a comer y tomar algo y a seguir. Esta vez el sol ya me alcanzó un poco antes de los 6000m y se aprecia la diferencia. Minutos más tarde ya estoy en Piedras Blancas  y comienza la aburrida subida a Independencia. Siempre apelo a la concentración y a mantener el paso para este tramo medio plano de zigzags que termina con una subida empinada.

Cerro Ameghino desde los 6200m

 En 5hs y media, alcanzo los 6360m del Refugio Independencia, mi mejor marca. Menos de diez minutos de descanso para tomar y comer algo. Y darle a la corta subida al Portezuelo del Viento. Desde aquí el entusiasmo por la vista de lo que falta hace que pueda apretar un poco más el paso. En 7hs he podido alcanzar La Cueva. Pero esta vez necesito parar a desabrigarme y aprovecho a beber más líquido. No demoro más que un par de minutos y encaro la canaleta. El estado del tiempo sigue espléndido y sólo queda el último tirón. Apelando al consejo del Mati, hago pasos más largos sin parar, ralentizando el ritmo de acuerdo a la pendiente. Voy ganando metros mientras adelanto a los diferentes grupos. Esa tarea, poder pasar a quien está adelante, se vuelve pesada porque te hace perder el ritmo. Pero es lo que hay, y esta vez a diferencia de la semana anterior, hay bastante menos gente.

Resumen de actividad de ascenso del 28 de enero


Desde la cumbre mirando al Oeste


Feliz al alcanzar la 7ma cumbre, ahora en 8h 36min

Y cuando alcanzo la cumbre a las 2 y media de la tarde, no hay nadie arriba, todos los grupos vienen más abajo. Tardé 8hs 36min desde que salí de Plaza de Mulas, ¡media hora menos que la semana anterior! Es un día hermoso, despejado y sin viento que me permite disfrutar durante una hora de la cumbre. Aprovecho a sacar fotos hasta el cansancio, a todos los cerros que se ven. Uno nunca sabe cuando va a volver a estar aquí y con estas condiciones. Al rato llega Ulises Corvalán y su grupo, y aprovechamos a sacarnos fotos unos a otros. Cerca de las 3 y media comienzo el descenso, y esta vez opto por el Gran Acarreo. Si bien no se ven muy buenas condiciones de la nieve que lo cubre, supongo será mejor que desandar todos los zigzag del camino. No sé si finalmente fue negocio bajar por aquí, pero una vez en él, solo queda tratar de perder metros lo más rápidamente posible. Finalmente llego a Plaza de Mulas, minutos antes de las 7 de la tarde. Y allí, como si nada hubiera pasado, uno deja la mochila, se cambia las botas por las “crocs” y vuelve a la mesa con sus pinturas…

Cumbre del Aconcagua y montañistas felices

ALGUNAS REFLEXIONES

  • Las condiciones de la montaña durante la segunda quincena de enero obligaron a la utilización de grampones desde los 6000m. En mi caso utilicé grampones automáticos en botas simples de cuero. Podrían utilizarse zapatillas y minigrampones. Un ascenso en menos tiempo es posible con el cerro más “seco” para así tener que llevar menos cosas.
  • El ascenso realizado fue hecho en total autonomía, es decir se cargó desde el CB hasta la cumbre y de regreso, todo lo que se necesitaba (equipo, grampones, abrigo, líquido, comida, etc), prescindiendo de cualquier cosa de los campamentos de altura o habiendo realizado porteos previos.
  • La mejora en el tiempo de ascenso respecto del año anterior se debe en parte a ir más livianos: mochila chiquita, menos abrigo, menos cosas “por las dudas”. El ya haber realizado la experiencia, hace que uno se conozca en esas circunstancias y poder “correr los límites”.
  • El cambio en la estrategia del paso adoptado también debe tener que ver, ya que en los lugares claves como La Canaleta, la diferencia en el tiempo fue notable, y las sensaciones también. Realizar un paso que nos permita subir sin parar nos hace sentir mejor anímicamente y esto termina retroalimentando el ritmo que estamos llevando.
  • La aclimatación es otra variable a no descuidar: esta temporada al menos se subió una vez hasta 6000m, siendo un estímulo más de aclimatación que la temporada pasada. Quizás si se realizaran más ascensos a cotas altas, se podría mejorar el resultado.
  • Durante el año no se realizó ningún ascenso en montaña (ni siquiera a una cumbre de 2000m de altura…) sino que se mantuvo un entrenamiento aeróbico (correr) 2 a 3 veces por semana. Seguramente se lo lograrían mejores resultados complementando con trabajos de fuerza en gimnasio.
  • Para todos aquellos interesados en desafiarse a sí mismos en ascensos como el relatado, debemos conocernos perfectamente a esa altitud y conocer la montaña y sus condiciones. Esta temporada hubo dos personas de nacionalidad mexicana que sin haber subido nunca a la cumbre, decidieron intentarlo “en el día” desde Plaza de Mulas. Y los resultados no fueron lo que ellos esperaban, frustrándose en su experiencia en la montaña y generando situaciones de riesgo. Si al menos hubieran subido “normalmente” utilizando algún campamento alto, podrían haber conocido la magnitud del esfuerzo a realizar y las condiciones del cerro para luego concretar su desafío de hacerlo “en el día”.