English summary: Argentina and Chile border
has some unknown peaks and many others few times climbed. Cerro Caracoles
(4504m) is one of those: an always - seen peak by travelers who cross the Andes
by car but only summited three times in the history, always from Laguna del
Inca valley in Chile. At first sight, it seems a rock pyramid without easy
routes. On October 22nd
2011, Lito Sánchez and I made the fourth ascent and the first one from the
Argentinean side through a new route, from Matienzo valley. The previous day,
we left the car near Las Cuevas village and we approached to the base camp
(3400m) walking 7 km
through Matienzo valley. The following day, we started through a narrow snow
corridor (200m, 40°) to get the north col and went across to the west face. We
continued through the northwest corridor (300m, 45°), reaching the south col
and following the south ridge (UIAA III/IV rock climbing). The last part is
difficult due to poor quality of the rock.
In the summit, we found a piece of paper left by Chilean climbers in
2005.
Cuando uno recorre la ruta internacional desde Los Penitentes hasta pasar la entrada de Horcones, se tiene como fondo un escarpado pico rocoso. Este hermoso pico es el "Caracoles", una cumbre "omnipresente" en la memoria visual de los viajeros y montañistas que recorren los Andes Centrales.




Ahora comienza la segunda parte y la menos obvia del plan de ascenso al Caracoles. Según lo observado en las fotos, debíamos hacer una travesía descendente por la vertiente Oeste, buscando algún canal que nos condujera cerca de la cumbre. Así resumido parecía muy simple, pero una vez en el lugar, las barreras de rocas que forman los "estratos" alineados, hace que la tarea de buscar el camino a la cumbre se transforme en todo un desafío. Comenzamos descendiendo unos 80 o 90 metros hasta la base de un canal de nieve. Después recuperamos esa altura y mientras Lito exploraba uno de los dos brazos en que se dividía el canal, yo me desviaba buscando la travesía lateral que había que continuar haciendo hacia el Oeste, según lo que había podido estudiar en las fotos. Le grito a Lito que se venga para acá, que aunque hay que volver a perder altura (cosa que no entusiasma mucho a mi compañero), podemos alcanzar sin dificultad la base de lo que parece ser el canal que nos conducirá a la cima. Bajamos unos 150m más a través de empinadas pendientes de nieve y llegamos a un canal más ancho que remata en unos agudos picos rocosos. Por fin podemos comenzar a ganar altura nuevamente. A paso firme y constante ganamos metros y vamos dejando abajo el valle de la Laguna del Inca. El canal remata en un col, al cual me acerco con la presunción de estar en cercanías de la cumbre. Pero grande es la decepción al darme cuenta que estamos al Sur del peñón cimero, justo en el lado opuesto al estudiado en la ruta. El canal por donde subimos, si bien fue cómodo y nos condujo hacia la parte alta del cerro, no era el que había podido ver en la foto.


Me asomo hacia el otro lado y una pared vertical se abre hacia la cara Sur del cerro, impidiendo cualquier intento de ascensión por ese flanco. Hacia el Suroeste continúa un filo compuesto por agujas de roca descompuesta. Hacia el Norte, un espolón de roca y nieve que suponemos debe rematar en la cima. No queda otra que intentar por este lado. Lito se encarama en el espolón sin mochila a echar una ojeada y al cabo de unos minutos me dice que luego del primer resalte se puede continuar ascendiendo unos metros más. Le alcanzo su mochila y continuamos. Entramos en otro canal de nieve que remata al pie de una pared. Buscamos algún punto débil en la pared escalando por distintos sectores, pero después de trepar y destrepar, comprobamos que no es posbile pasar por allí y minutos más tarde estamos de vuelta en el canal. Lito intenta justo por el espolón que estaba desprovisto de nieve y en el cual era más fácil ver los bloques sueltos y va superando metro a metro los resaltes. Lo voy siguiendo mientras me cubro de los bloques que se van desprendiendo. Yo no estoy muy convencido si vale la pena intentarlo dado que la roca es de muy mala calidad y hay que tener mucho cuidado, además de no saber hacia donde está la cumbre. Vamos siguiendo el espolón hacia la parte más alta y luego de una travesía fácil pero expuesta, salimos a un nevé, superamos otro resalte de roca y vemos otros peñones rocosos donde rematan canales de nieve. Hacia allá vamos, ahora confiando en que la cima no puede estar muy lejos, dada la altura que nos viene marcando el altímetro. Me adelanto y ya parado sobre el punto más alto libero la incertidumbre de la última parte de la ascensión, dando unos buenos gritos hacia la pared Este. No puedo creer que hayamos alcanzado la cumbre, dado lo complicado que se había presentado la búsqueda de la ruta en las travesías para encontrar el canal de nieve y luego en los diferentes resaltes que tuvimos que superar. Son las dos menos cuarto y ahora sí nos podemos sentar a disfrutar un rato del sol y de la espléndida vista que tenemos.

Mientras yo comienzo con las fotos, Lito revisa una pequeña pirca que contiene una lata oxidada. En ella encontramos un testimonio de Helvio Soto y Bruce Swain de Chile, del año 2005, quienes habían encontrado testimonio de la 2° ascensión, de Oyarzún y Vivanco de 1974. O sea que nuestra ascensión era la 4° en la historia de este cerro, y posiblemente la primera saliendo desde la vertiente argentina. Contentos por tales descubrimientos, nos pasamos casi una hora disfrutando de ese momento.
