lunes, 28 de septiembre de 2026

SEGUIMOS EN LA BÚSQUEDA



(O COMO SEGUIR DESAFIANDO LOS PROPIOS LIMITES AÑO TRAS AÑO)


El Coloso desde Horcones, cuando se comienza el sendero de aproximación. 

Pasaron varios meses desde la finalización de la temporada de verano, tantos que ya estamos a tiro de comenzar la siguiente y aún me siguen dando vueltas en la cabeza los recuerdos del último ascenso realizado. Y es que ya se convirtió en una costumbre cada temporada reservar un día para intentar bajar mis tiempos de ascenso desde Plaza de Mulas a la cumbre en el día. Esto no pretende ser más que una prueba de superación personal, no un hecho deportivo sobresaliente de la comunidad de montaña, que sí tiene muy dignos representantes en este tipo de actividad.

En la cumbre del Bonete (5050m), atrás Aconcagua y Plaza de Mulas. 

Una vez establecido en Plaza de Mulas y dedicado plenamente a labor de pintar y exponer mis obras, realizo el ya típico ascenso hasta el Bonete para ir moviendo las piernas, a modo de aclimatación. Esta vez en 1h 27min para el ascenso y 47min para el descenso. Días más tarde me pruebo con una rápida caminata hasta Plaza Canadá en poco más de una hora, buscando estimular la aclimatación.

Aconcagua después de la tormenta de nieve. 

Bonete nevado desde Mulas. 

Se suceden días de nevadas que cargan la montaña como viene pasando los últimos años. Esto da como resultado que en los ascensos a la cumbre se debe considerar el uso obligatorio de grampones. Pero a la vez, una vez consolidado el manto de nieve es posible ganar metros con bastante facilidad.


Vista atrás durante la Travesía (algunos grupos que fracasan ya están volviendo)



Cinco días después del Bonete hago una caminata rápida hasta Nido de Cóndores para ganar más aclimatación: no es fácil poder conciliar el trabajo con el tiempo necesario con la preparación.

Y el tiempo va pasando y mi estancia aquí arriba se aproxima a su fin y debo elegir el día para probarme una vez más. Y llega el 20 de enero, día con excelente tiempo para caminar el cerro. Despertarse muy temprano y comenzar el ritual del desayuno. Con los años uno ha ido aprendiendo a elegir que llevar para manejarse bien liviano. Siempre con el mismo criterio: total autonomía de equipo, víveres y líquido desde Mulas hasta la cumbre y volver, como si en el cerro uno estuviera solo (¡ya suficiente ventaja es la presencia humana a lo largo del camino y en la misma cumbre!). A diferencia de otras veces, no salgo tan temprano para evitar el frío nocturno.

La Travesía desde Portezuelo del Viento.

Pasadas las 6 de la mañana comienzo la caminata atravesando un campamento base que comienza a desperezarse. Y como siempre empezar a subir sin saber si uno está exigiéndose de más o no. Paso por Plaza Canadá demorando más tiempo que días pasados. Esto al principio me preocupa un poco, pensando que demorar en los primeros tramos conocidos pueda dar como resultado un tiempo total mayor, aunque después terminaré descubriendo que no siempre es así. Las suaves pendientes de Nido siempre me reciben con el gélido aire previo a la llegada del sol. Una mínima parada para comer algo y seguir a los zigzag rumbo a Berlín. Esta vez al salir más tarde, ya recibo los primeros rayos de sol antes de llegar a Berlín y eso reconforta bastante. Ya ni lo dudo, subir por Berlín es más corto que ir por Cólera.

La octava cumbre y cuarta desde Plaza de Mulas

La presencia de nieve me obliga a ponerme grampones antes de llegar a Piedras Blancas. Y a pesar de ser consciente que mi ritmo decae en este tramo, recién alcanzo Independencia luego de 5hs 39min. Allí una paradita de 10 minutos y a seguir. Desde el Portezuelo del Viento imagino los horarios y tramos de lo que falta para arriba, tratando de programar el camino restante y demorar menos de la última vez. La travesía sale rápido, lo que no sale tan rápido es la canaleta y cuando llevo 8hs 33min 59seg llego a la cumbre luego de cruzarme al Fideo Molina que comienza el descenso con sus clientes. Una vez más en la cumbre del Coloso, subiendo en el día desde Mulas: es mi octava en total y cuarta en el día.
 
Portezuelo del Viento durante el descenso

Me tomo mi tiempo para sacar fotos y charlar con el Fabricio Corro de la Patrulla de Rescate (que estuvo esa madrugada en la operación de extracción del cuerpo del segundo fallecido de la temporada, que colapsó en cercanías de la Cueva). Son más de las 16hs cuando comienzo el descenso. Las condiciones de la nieve en el Gran Acarreo no son las mejores, así que sin dudarlo el regreso lo hago pasando por Cólera. Unas 3 horas me lleva bajar de la cumbre, como para llegar todavía con sol al campamento, cambiarme y cenar.

Cerro Cuerno y su laguna. 

Y así pasó un ascenso más aunque sea mejorando un par de minutos. Habrá que ajustar entrenamiento, aclimatación y equipamiento elegido para obtener mejores resultados. Pero quizás haya algo más importante además de conseguir una determinada cantidad de horas y minutos y es lo que nos queda como aprendizaje en este proceso por conseguirlo: seguir transitando un camino de constancia y disciplina a través de los años. 


Los tiempos parciales del ascenso



CONCLUSIONES:
1) Para lograr una sustancial mejora en el tiempo de ascenso, se debe mejorar la aclimatación: un sólo “estímulo” de cotas altas (ir hasta Nido de Cóndores desde Plaza de Mulas en el día y volver no es suficiente).
2) Se debe mejorar la hidratación y la ingesta de glucógeno (se utilizó solamente 1 gel, el resto de la comida consistió en pasas de uva, galletas, chocolate).
3) Se debe cuidar el ritmo en la parte baja de la montaña para poder “apurar” en la parte alta (tramo Berlín – Independencia se tardó el doble que Canadá – Berlín, siendo que tiene hay menos de la mitad del desnivel.
4) Hay componentes del equipo que se pueden alivianar (por ejemplo grampones que pesan 1kg) o cámara de fotos que también casi llega 900gr.

No hay comentarios:

Publicar un comentario