sábado, 3 de abril de 2010

DOS NUEVAS CUMBRES EN EL CORDÓN DEL TIGRE


El mes de marzo se pasó rápido entre viajes y trabajo; recién en los feriados de semana santa puedo volver a la actividad de montaña. Quedan varias ascensiones pendientes que espero poder hacer antes de que llegue el invierno con otro tipo de actividades .
Para estar preparado, decido hacer una clásica ascensión por el día. Esta vez elijo Polvaredas, olvidada localidad cordillerana ubicada en la puerta de acceso al sector sur del Cordón del Tigre.
Parto de la ciudad a las 6.00hs y a las 8.15hs ya estoy marchando a la vera del Arroyo Polvaredas. He dejado el auto a los 2235m y me espera una larga caminata: tengo en mente subir una cumbre de 4250m, situada en la línea de cumbres que divide este arroyo con la Tambillitos. Es un cerro que aparece mencionado en Google Earth como "Pirámide" por F. Soria, viejo caminador de estos parajes.















La marcha es a paso forzado, la diferencia siempre se logra al principio de la actividad. El primer tramo hasta la bifurcación del Arroyo Polvaredas lo conozco bien, de las dos veces anteriores que anduve por aquí: en 2003 cuando fui al Pico "Gaby" y en el 2007 cuando subí el "Peñón Rajado". Hasta este punto demoro un poco más de hora y media; inmediatamente avanzo por el terreno desconocido del afluente norte del arroyo. Este afluente se ve muy encajonado y considero la posiblidad de tener que regresar por no poder pasar... Altas paredes de roca que invitan a hacerles algun "intento" de apertura controlan todos mis movimientos, decidiendo en que momento dejar caer algún bloque... El fondo es transitable pero la quebradita gana mucha altura en poca distancia. Hay que ir con ganas de hacer pasos largos, altos y complicados, superar pedreros, ladear barrancos de tierra y cruzar varias veces el arroyo. Si bien desde abajo no se ve un camino claro, a medida que avanzo intuyo que puede haber una salida.


Un descanso al sol justo al pie de una cascadita y supero los últimos obstáculos: pedrero empinado por huellas de guanaco y travesías en roca al borde del arroyo. Desde aquí se empieza a abrir un hermoso vallecito de altura, donde un guanaco desde lo alto de un roquerío me da la bienvenida. Al fondo asoma un filo y una cumbre que erróneamente entiendo que es la elegida para subir... error que más tarde pagaré con bastante esfuerzo. Apuro el paso por el vallecito y no veo la hora de encarar el cerro, va siendo mediodía y recién estoy llegando a la base de la montaña!
Después de un almuerzo al pie de una ladera de empinados pedreros y habiendo sobrepasado la base de una llamativa formación rocosa ("el monje negro") empieza la ascensión. Terreno bastante firme y continúo ganando altura rápidamente. Un pequeño canal me permite evitar una banda rocosa y alcanzo el filo. Estoy a 4100m y supongo que la cumbre está cerca.
Voy trasponiendo morros y peñascos pensando que falta poco pero como siempre la culminación de la ascensión se hace desear. Finalmente un poco antes de las tres de la tarde alcanzo el punto máximo y al contemplar el panorama hacia el noreste me doy cuenta que he subido una cumbre más alta y alejada que la prevista inicialmente... Estoy en un pico secundario del Cerro Quebrada Fiera a 4397m según el gps. No hay rastros de ascensos anteriores, como no los hubieron a lo largo de toda la quebrada. Luego de las fotos de rigor, dejo en una pirca el testimonio con el nombre elegido: "Peña del Naciente" por su ubicación al Este dentro del conjunto de picos del Quebrada Fiera.







Sin perder tiempo me dirijo hacia la otra cima a casi dos kilómetros hacia el noreste. Voy transitando el filo que presenta alguna que otra "peña" que me obligan a destrepar o ladear evitando resaltes. Cuando estoy en uno de estos menesteres, una sombra de un gran ave se proyecta sobre mí. Apenas me incorporo para buscarla en el cielo, un águila me sobrevuela a pocos metros para cerciorarse de que soy una presa demasiado grande.














Casi una hora después de partir del "Peña" estoy llegando por fin a la cumbre que tenía en mente ascender. Presenta un morro cumbrero redondeado conformado por lajas oscuras que cae verticalmente hacia el norte y el este, con una inmejorable visión de toda la quebrada de Tambillitos. Aquí tampoco encuentro ningún rastro, cosa que me sorprende ya que esperaba hallar testimonio de Federico Soria. Armo una pequeña pirca y dejo testimonio con la altura del pico, 4246m, y el nombre dado: "Pirámide Choiyoi", por la formación geológica característica de esta cumbre. Son las 17.15hs cuando echo una última mirada a las innumerables cumbres del Tigre y comienzo el largo descenso.
En el portezuelo al pie del morro cumbrero me encuentro con un guanaco solitario que decide cambiar de valle. Aprovecho los pedreros más "blandos" para bajar rápido y ganar la carrera contra la noche. Ya en la quebradita, debo volver a hacer los mismos malabares que en el ascenso, pero con la sensación de que ahora el terreno es más complicado (nunca mejor ejemplo de que no cuesta tanto trepar como destrepar...)














Apuro el paso en sectores donde los restos de recientes desprendiemientos rocosos cubren parte de la quebrada, rogando que no vaya a temblar justamente en este momento... Las útlimas luces del día se agotan cuando ya estoy en terreno conocido, pero los útlimos metros hasta el auto caminando a la luz de la frontal se vuelven eternos. Son las 21.15 cuando alcanzo la ruta. Una templada noche y un cielo estrellado es la envidia de los habitantes de Polvaredas.

jueves, 25 de febrero de 2010

ASCENSIONES EN EL PASO DE AGUA NEGRA

A fines del 2009, recibí un mail de Marcelo Scanu invitandome a una expedición en la zona del Paso de Agua Negra para los primeros días de febrero de 2010. Esa zona yo la conocía desde el 2008, cuando fui a aclimatar para intentar el Nevado Excelsior en el Cordón de la Jaula y también cuando intentamos con mi hermano Federico el Nevado Olivares, gigante de 6250m, llegando a los 6025m habiendo salido desde los 4300m....relato que merece ser alguna vez publicado en este blog...








La idea es hacer unas cumbres aparentemente sin ascensos que se encuentra al Este del Olivares del Límite, otro 6000m de impresionantes glaciares. Dichas cumbres rondan los 5800m. Al principio iban a ser de la partida más integrantes, pero cuando se acerca la fecha, sólo somos nosotros dos.
El sábado 6 de febrero llego después de almuerzo al refugio de la DPV en Arrequintín, donde está Marcelo desde hace una semana aclimatando. La tarde transcurre entre charla, caminata y preparativos para el asado de la noche.
El domingo 7, los "viales" nos llevan en su camioneta hasta la quebrada San Lorenzo a 4200m. Allí mismo donde nos dejan acampamos, para comenzar la aclimatación. El tiempo se presenta bueno, pero bastante ventoso.
Lunes 8 de febrero, partimos hacia el oeste por la Quebrada San Lorenzo. Luego nos desviamos por otro afluente que aparece en la margen sur, justo donde se descuelgan impresionantes morenas de grandes bloques, al pie del Cerro Bifurcación. Subimos por esta quebrada hasta los 4625m, donde preferimos acampar para lograr una buena adaptación a la altura.


Martes 9 de febrero, luego de una noche donde sentimos algun malestar por la puna, decidimos permanecer a esta altitud hasta mañana. Avanzada la mañana y para mover un poco las piernas, decido ir al Cerro Bifurcación, cumbre de 5240m, ubicada al norte del campamento. Comienzo a subir por el filo sur a las 11 hs. En dos horas y media alcanzo la cima, luego de recorrer un filo cumbrero de casi 1km de largo. Una excelente visión de montañas en un día sin nubes me entretiene por más de una hora. Bajo haciendo una travesía por la ladera oeste y llego al campamento a las 16hs. Almuerzo tardío y a gozar de los últimos rayos de sol, que cuando éste se esconde, se vive el contraste con el frío nocturno. Esta diferencia entre el día y la noche quizás se note más que en Mendoza. A 4600m durante el día podíamos estar de camiseta mangas cortas, pero apenas el sol se oculta hay que ponerse el "plumón".












Miércoles 10 de febrero. Levantamos campamento con rumbo al Portezuelo del Olivares. Este portezuelo a 4900m fue utilizado por una columna del Ejército Libertador a cargo del Comandante J.M. Cabot en 1817, descendiendo más de mil metros a otro valle situado al sur para volver a subir al "Portezuelo de Guana" y llegar a Chile. De esta forma sorprendían a los españoles que los esperaban por el Paso de Agua Negra.
Luego de una hora y media de marcha, alcanzamos los 4844m donde nace el arroyo. El portezuelo está cerca, pero al no haber agua en el mismo preferimos acampar aquí. La tarde transcurre en preparativos para (por fin!) el día de cumbre. A decir verdad no estoy acostumbrado a hacer jornadas tan cortas ganando altura, pero todo sea por una eficiente aclimatación. En principio teníamos idea de acampar en un rellano a 5200m que habíamos visto en Google Earth, pero la mochila que trae Marcelo es un castigo del cielo y seguir más arriba con la carga no es negocio. Decidimos atacar la cumbre desde aquí. Yo había estudiado otra cumbre, más alta, que está ubicada un poco más al sur, siendo mi principal objetivo. Marcelo tenía decidido que era suficiente para él alcanzar la primera cumbre, a la cual le venía echando el ojo desde hacía tiempo.







Esa tarde la aprovecho para ir hasta el portezuelo y estudiar la ruta del día siguiente. Durante la caminata no dejo de asombrarme de la impresionante pared este del Nevado Olivares. Una vertiente de varios kilómetros de extensión cubierta de glaciares con seracs colgantes... Todo un desafío para próximas visitas!!!




Jueves 11 de febrero. A las 7 de la mañana comenzamos la marcha hacia la cumbre. El día, impecable como todos los anteriores (¿hay nubes en san juan?), nos augura un ascenso tranquilo. Al principio vamos ganando altura suavemente hasta llegar al rellano de los 5200m. Desde aquí, el cerro presenta un pedrero que puede ser nuestra perdición... Resulta ser un terreno bastante firme y junto con la escasa nieve que queda de la tormenta de semanas atrás, permite un paso constante. Cada uno va a su ritmo, yo prefiero andar una hora y descansar 10'. Me siento en plena forma y bien aclimatado.










Cuando salgo al filo le grito a Marcelo que viene más atrás, que voy a seguir a la cumbre más alta. Me entretengo un poco sacando fotos para todos lados y continúo hacia el sur. Morros y rellanos componen el filo, hasta que se ve la primera cumbre. Me decido a subirla para ver el camino que me resta hacia la otra más alta. Son las 12 en punto cuando llego arriba. No encuentro testimonios anteriores, ni restos de pircas. Saco fotos, tomo la altura con el gps, me da 5793m y hago una pirca. Estudio en detalle el camino que sigue, y veo que debo descender al menos trescientos metros de altura, esquivando más morros y nevés, recorriendo casi 4 kilómetros de distancia. Se hacen las doce y media, y a pesar de estar en buen estado para intentarlo, me doy cuenta que la otra cumbre es más accesible desde la Quebrada San Javier que desde aquí mismo, y que de continuar lo más probable es que vuelva al campamento de noche. Prefiero esperar a ver si llega Marcelo que viene más atrás. Aprovecho para seguir sacando fotos y estudiando futuros objetivos...
Cuando casi son las 14hs y estoy preparandome para comenzar el descenso, veo que viene llegando Marcelo. Lo espero en la cumbre hasta que llega. Más fotos, comprobante de cumbre con el nombre elegido por Marcelo: "Presidente Perón", y luego de aclarar en el testimonio quién es el responsable en la elección del nombre, comenzamos el descenso. Marcelo había elegido el nombre por ser Perón el presidente que apoyó el montañismo allá en la década del cincuenta, con la primera expedición argentina al Himalaya y la construcción de refugios en el Aconcagua. Yo personalmente si bien rescato estos hechos, creo que hay personajes más valiosos y olvidados para ser homenajeados con una cumbre. Pero respeto su decisión. Ya habrán nuevas cumbres para bautizar, como aquella más alta que espera ser subida para llamarla "Comandante Cabot".
Bajamos rápidamente por los pedreros y temprano llegamos al campamento. A mí me entra la duda de si hubiera sido posible seguir a la otra cumbre. Ahora hay una excusa para volver pronto por estos lados... Esa noche me decido por un vivac bajo las estrellas, mientras el glaciar colgante del Olivares nos vigila.
Viernes 12 de febrero. Tarde y pensando en las lentejas que quedaron a 4200m comenzamos el descenso, que se hace más corto de lo pensado, aunque terminamos saturados de "patear" piedras por el camino minero. Tarde ventosa y de charla con el famoso guiso de lentejas entre manos.
Sábado 13 de febrero. A las 11 de la mañana vienen los viales a buscarnos. Almuerzo en el refugio y Cecilia nos busca después de comer. Viaje de regreso a San Juan, donde queda Marcelo en casa de Antonio Beorchia, pionero del montañismo sanjuanino, y nosotros seguimos hasta la casa de mi hermano Federico en Pocito, donde nos espera con un asado.

Aclimatación para expedición en San Juan

A principios de febrero tenía pensado ir a San Juan al Paso de Agua Negra. Por lo que era indispensable llegar aclimatado. En esta zona uno alcanza más de 4000m en vehículo por lo que inmediatamente se siente la "puna".







Falta poco para partir a San Juan, y el trabajo y los compromisos familiares no me han dejado mucho tiempo para salir a la montaña, por lo que un día entre semana, parto raudamente a Vallecitos, donde me "programo" para caminar hasta la máxima altura que llegue en 4 horas. Lo más práctico es subir hacia la "Ollada" del Plata. La caminata comienza a las 9 de la mañana y en poco más de 4 horas he completado 2000m de desnivel alcanzando los 4900m en el Portezuelo Lomas Amarillas. Rápidamente comienzo a bajar, dandome por satisfecho: esta tarde tengo reunión de trabajo en Lavalle.

Un poco de escalada...




Después de una primavera intensa de montaña, llegó el verano con tiempo para estar más relajado, calor, pileta, y porque no algo de escalada! Bastó un mensaje de Sol para que armaramos algo aunque sea por el día a Arenales. La idea es hacer "clásica" o sea escalada de autoprotección. Partimos temprano de Mendoza, y una vez en el puente del Cajón enfilamos hacia la bien conocida Aguja Campanile. Esta aguja presenta varias vías de dificultad media que permiten la práctica para quien está haciendo sus armas en este tipo de escalada. Luego de un par de horas de entrada en calor subiendo más de 600m de desnivel desde el auto, toca probar bocado y empezar a escalar. El día se presentó despejado, pero para que no olvidadáramos que estamos en verano, nubes revolotean desde el valle y cubren algunas cumbres.

Hace varios meses que no escalo, y me tomo mi tiempo para "leer" un poco por donde va "Sangre de Edén", vía de V+ que fuera la primera que hice en esta aguja. Encaro sin dudar por el las típicas fisuras del comienzo, pensando en el 1° relevo donde hay un viejo "friend" encajado en una grieta. A medida que voy subiendo desconozco un poco los pasos, y me veo en un "canalizo" que subo tipo chimenea. Más arriba veo unos cintajos y un clavo de alguien que se pegó la vuelta... Es que desde aquí lo que sigue excede mis capacidades! Un diedro desplomado intimida bastante. Decido hacer el relevo aquí mismo y le pego un grito a Sol para que venga. Un rato más y decidimos rapelar y volver a dar con el comienzo de la vía antes que improvisar una travesía sobre placas inasegurables. Nuevamente en el col, pude observar cual fue el error que me llevó a desviarme hacia la derecha. Con la pérdida de tiempo, decidimos escalar sin tener intenciones de llegar hasta la cumbre, para no andar rapelando contrarreloj. Sol prueba ir equipando de primero de cuerda, y más arriba cuando no se siente segura, voy a relevarla. Vienen los pasitos de V que equipando se hacen agradablemente, siempre con posibilidades de reposo para emplazar bien los anclajes. Hace mucho que no hacía esto y realmente lo disfruto. Minutos más tarde llega Sol, disfrutamos de la tranquila tarde desde el relevo limpiando la instalación de rappel de cordines y cintajos. Una vez en el col, apuramos el descenso hasta el auto planeando nuevas escaladas.

domingo, 10 de enero de 2010

CERRO AMARILLO 4447m Y QUEBRADA BLANCA 4503m

Llega el último mes del año y también las ganas de terminarlo haciendo alguna cumbrecita que no haya hecho aún. Y como en esta Mendoza hay todavía tantas por ahí, encaro a dos ubicadas entre la quebrada de Vargas y la quebrada Blanca, al sur de Puente del Inca.










Como las obligaciones laborales son muchas después de las expediciones de primavera, recién puedo partir de la ciudad el lunes 7 de diciembre después de las 3 de la tarde. A las 6 ya estoy con la mochila puesta apurando el paso hacia la entrada de la Quebrada de Vargas. En poco más de dos horas paso de largo el refugio Grajales al pie del Cerro Penitentes y sigo un poco más allá, cuando la senda gira al oeste y sube unas lomas. Son las 21 y me tiro a vivaquear. Noche estrellada, con alguna que otra nube revoloteando. A las 4 de la mañana me despierto, sacudo la bolsa cubierta de escarcha y me pongo a preparar café.
Una hora después estoy en plena marcha hacia las dos cumbres. Al pie de los cerros dejo las cosas del vivac, y enfilo al col entre las dos cumbres. Todavía queda nieve de primavera y este terreno que en otra época del año sería un verdadero calvario, se presenta ideal para ganar metros en poco tiempo.
A las 8 y media de la mañana alcanzo el col, y en menos de media hora estoy en la cumbre del Amarillo, gozando de una vista espléndida en esta hermosa mañana. Después de una infructuosa busquéda de testimonio, dejo el mío y
vuelvo al col para subir el Quebrada Blanca.
Minutos antes de las diez estoy en la cumbre, que es un poco más alta que la anterior, y bastante escarpada en la última parte. Un paisaje que no me canso nunca de admirar y fotografiar. "Esquiadas" por todos los neves, a las 12 ya he recogido el equipo de vivac, luego un par de horas marcha a full y ya estoy en el auto.

sábado, 5 de diciembre de 2009

EXPEDICIÓN AL NEVADO EXCELSIOR 5773m / NEVADO EXCELSIOR EXPEDITION 18973ft

English summary: Nevado Excelsior (18990ft) is the highest summit of Cordón de la Jaula, a remote valley with a range of unclimbed peaks. This peak has been climbed only three time. The first ascent was on January 1964, by Bello, Fiorentini and Arcidiácono; they approached it from the north by La Jaula Valley. The last ascent registered was on September 27th 1985 by Gabriel Cabrera who used the South ridge in a long traverse from Cerro El Plata.


Federico González and I tried into a new route, the southwest face on November 8 to 15 2009. We approached it by Quebrada Fea and it took us 4 days of snowy weather. The summit's day weather was windy and partly cloudy. We started the journey at 7:00AM crossing the west glacier and getting up by the southwest ridge. Then, we continued climbing the southwest glacier. the wind was blowing so hard that was pushing us down, for that reason we had to quit at 18282ft after six day of intense work. The descent was very dangerous because of the wind. We had a fall it was without consequences. We run out of time for another attempt. We started our two day retun to Punta de Vacas.


Hacia el más alto
Llegó el mes de noviembre y tal como lo tenía planeado, era hora de enfrentar al más alto de la zona, y que fue objetivo de una expedición en diciembre de 2008: el Nevado Excelsior, alba cumbre de 5783m que se alza en el sector sur del Macizo de la Jaula.
Mi hermano Federico había sido mi compañero en el intento de 2008 y con él volví a intentarlo ahora. La idea era utilizar la quebrada Fea como vía de acceso más directa y práctica que el Col del Vallecitos-Plata, y hacer una ruta nueva por su cara sur.
Consultando el pronóstico de la página http://www.yr.no/ , calculamos que recién para los días 12 y 13 de noviembre tendríamos el buen tiempo para los días de cumbre.


Domingo 8 de noviembre de 2009. Partimos desde Mendoza, dejando el auto en la localidad de Punta de Vacas. Allí comenzamos a caminar hasta la estación aforadora sobre el río Tupungato. Para poder utilizar esta estación y cruzar a la otra margen, tuve que solicitar permiso con anticipación a EVARSA y a la Secretaría de Recursos Hídricos de la Nación, a fin de deslindar responsabilidades en caso de accidente. Realizamos el cruce sin inconvenientes y pasadas las 12 comenzamos a caminar bajo las mochilas de poco más de 25 kilos. Esta es una expedición "liviana" en comparación con la del mes pasado, ya que ahora llevamos todo encima sin hacer "porteos". Vamos más livianos pero tenemos menos autonomía: la comida está calculada para 8 o 9 días y en ese tiempo debemos tratar de cumplir con el objetivo. Al llegar a Punta de Vacas el día se presentó totalmente despejado y frío (había hecho temperatura bajo cero). Y toda la caminata hasta la entrada de la quebrada Fea fue bajo un constante viento helado. Pasado el mediodía, las nubes habían cubierto el Volcán Tupungato y entraban velozmente desde el oeste. Se cumplía lo anunciado por el pronóstico. La quebrada Fea no hace honor a su nombre y se presenta suave, abierta, y accesible. Ese primer día acampamos a 2750m, sin poder alcanzar el lugar de campamento elegido en Google Earth, unos 3km más arriba, a 2900m.


Lunes 9 de noviembre. Me despierto con el clásico chasquido de los copos de nieve cayendo sobre la carpa... Si, se cumplía lo que decía el pronóstico, pero nunca pensamos que fuera con tanta rigurosidad: en el mes de noviembre nevar a 2750m...! Así es que esperando que los días de altura coincidan con los de buen tiempo, desarmamos campamento y emprendemos la marcha bajo la nevada. Realmente hace frío y el paisaje está en blanco y negro... Las cumbres del fondo de la quebrada envueltas en torbellinos de nieve! Hacia las 6 de la tarde alcanzamos los 3300m, unos 12km más adelante y acampamos. Hemos decidido hacer la aproximación en 4 días hasta la base del Excelsior, y por eso preferimos no exigirnos tanto estos primeros días que tenemos que andar con mal tiempo. Al atardecer, algunos rayos de sol nos hacen esperanzar en que el tiempo puede cambiar...







Martes 10 de noviembre. A las 9 estamos en marcha para enfrentar la morena que atraviesa la quebrada y que baja desde el "Lanza del Vasto". En dos horas hemos superado el obstáculo, y estamos transitando lo que va a ser un clásico de aquí hasta el campamento alto: los playones que al estar cubiertos de nieve son planicies blancas al mejor estilo "hielo continental". El clima sigue malo, todo cubierto, con algunas nevizcas. Todo el día los pasamos superando playones y escalones, ganando altura de a poco. Recién a las 6 de la tarde, llegamos al playón de 4000m, al pie de la quebrada que conduce a los Enanos. Este era el punto que nos habíamos fijado la noche anterior para hacer campamento, y con la satisfacción de la tarea cumplida, nos ponemos a compactar la nieve para armar la carpa.






Miercoles 11 de noviembre. Un amanecer de un día totalmente despejado nos entusiasma para empezar esta cuarta y última jornada de aproximación. El estético Pico Rojo nos vigila en los primeros tramos, mientras que los Enanos nos miran de reojo desde más atrás...
Esperamos que este día de aproximación sea más corto que los anteriores, pero la verdad es mucha la distancia que nos queda hasta el sitio elegido para campamento de altura. A medida que vamos subiendo van apareciendo nuevos motivos para la cámara que no deja de acumular fotos: el Excelsior en todo su esplendor, el Aconcagua, los Enanos, los picos de la Quebrada Colorada... Entrada la tarde bordeamos el frente del glaciar sur del Excelsior, para subir hasta el último tapón de morenas al pie de la cara que pensamos atacar. Como todos los días anteriores, recién a las 6 de la tarde estamos fabricando un lugar de acampe en los pocos metros de tierra que aparecen en este mar helado. Cansados, pero sabiendo que el día siguiente estará destinado al descanso, nos relajamos en el campamento. Hoy el clima si bien fue bueno por la mañana, por la tarde no dejó de soplar el viento.
Jueves 12 de noviembre. Día de descanso, nos levantamos tarde y nos ponemos a afirmar la carpa por si el viento aumenta la intensidad. Nos pasamos el día, comiendo y tomando mucho líquido, preparándonos para el día de cumbre. El clima sigue igual que el día anterior: el viento comienza a soplar a la madrugada y nubes cubren parcialmente el cielo. Al atardecer el viento amaina y durante la noche la quietud del ambiente es sorprendente....


Viernes 13 de noviembre. Nos despertamos antes de las 6 de la mañana y las ráfagas de viento que comienzan a zamarrear la carpa anticipan un día similar a los anteriores: nubes cubren parcialmente el cielo y no es el día de buen tiempo que anunciaba el pronóstico.... Pero sabemos que muchas chances no tenemos, ya estamos a viernes y el lunes hay que estar en la ciudad trabajando nuevamente, así es que hoy debemos salir sí o sí a la cumbre, para destinar sábado y domingo a un largo regreso hasta Punta de Vacas.




Pasan unos minutos las 7 de la mañana cuando estamos en marcha hacia el filo sur. El campamento alto situado a 4600m está prácticamente al pie del filo sur, y sólo tenemos que cruzar una lengua secundaria del glaciar para poder montarnos a él. Al estar en primavera el glaciar se encuentra todo tapado de nieve, haciendo más fácil pero a la vez riesgosa su travesía. En este caso al cruzar esta lengua a lo ancho, son unos pocos metros que transitamos tanteando el terreno.




En una hora de marcha estamos sobre el filo, y en otra hora más nos calzamos los grampones, ya que el panorama que se presenta es un glaciar suave pero con resaltes producidos por el viento. Comenzamos a superar un resalte detrás de otro zigzagueando y sufriendo los embates del viento que cada vez castiga con más fuerza. El último de los resaltes lo hacemos encordados, debido a la inestabilidad que nos dan las fuertes ráfagas.


Desde aqui el glaciar pierde continuidad (estamos como a 5350m) y preferimos seguir el filo para avanzar más rápidamente. Al salir al filo el viento nos castiga aún con más fuerza, y tambaleandonos buscamos refugio para reponer energías. Dudamos para seguir subiendo, pero es temprano (13.00hs) y aunque el descenso se presenta exigente destrepando el glaciar, decidimos seguir dando batalla al Excelsior. Personalmente no me quiero hacer a la idea de rendirme después de tanto esfuerzo y a pesar del viento hago 20 pasos a toda máquina y me paro a refugiarme y recuperar aliento. Así vamos ganando metros por el filo hasta que se hacen las 14:30hs, cuando alcanzamos una punta a 5560m, desde donde podemos ver la cumbre (o lo que creemos que es la cumbre (después nos daríamos cuenta que la cima es una filo chato, teniendo su punto más alto al Este). Mientras espero a Federico, me voy dando cuenta de lo difícil que se torna seguir subiendo con este clima, donde a cada paso estamos a punto de salir volando sobre el glaciar sur. Cuando llega Federico, no podemos negar lo que se venía anunciando: con este clima no se puede seguir, el viento puede convierte a este filo en una trampa mortal. Apenas nos escuchamos para intercambiar opiniones sobre lo que debemos hacer. Tomo las fotos de rigor, el punto con gps y en minutos estamos desandando los pedreros helados que tanto esfuerzo nos habían llevado minutos antes. Así de ingrata y desigual es esta lucha, que aún después de tanto esfuerzo no podemos ver terminada nuestra tarea...! El Excelsior pretende un nuevo intento para ser dominado y en mi interior, sé que le presentaré batalla nuevamente...


Pero en esos momentos sólo queremos escapar del vendaval en que se ha tornado la montaña. Los pedreros están helados debido a la nieve volada, y la opción de buscar un descenso más directo al campamento se desvanece como nuestras energías. Para evitar un resalte rocoso del filo volvemos sobre el glaciar, calzándonos nuevamente los grampones, tarea complicada bajo las fuertes ráfagas. Para llegar al glaciar debemos destrepar un resalte en terreno mixto de roca y nieve. Luego de este paso, estamos nuevamente en el glaciar. Aquí comienza la tarea de destrepar, en algunos casos cara al valle y en otros cara a la pared. En uno de estos momentos de destrepe, cuando he bajado primero y estoy ayudando a Federico a seguir mis huellas, el viento lo hace tambalear enganchandose con los grampones. En medio segundo nos encontramos los dos deslizandonos juntos pendiente abajo. Sin poder creer que estamos cayendo, reacciono rápido y me freno haciendo autodetención con el piolet, mientras que Federico sigue resbalando, logrando frenarse un poco más abajo cuando la pendiente se recuesta y la nieve se vuelve más blanda. Inmediatamente le grito a ver si se encuentra bien. Está entero y yo también, por suerte ha sido sólo el susto. Tratamos de recuperar un poco el aliento después de este percance, pero el viento nos sigue azotando y queda mucho camino por delante. Extremando la atención seguimos descendiendo los resaltes del glaciar. Son casi las 7 de la tarde cuando estamos entrando en la carpa, 12 horas después de dejar el campamento, agotados y enfriados por el viento. Sesiones de té y sopa, y nos va "volviendo el alma al cuerpo". Repasamos lo vivido en este día como una película que no deja de proyectarse en nuestra mente... Aún estoy "digiriendo" el tener que volver sin la cumbre del Excelsior, pero a la vez tomamos conciencia de la categoría de montaña que es, con su altura, sus glaciares y su ubicación tan aislada. Realmente es impresionante, y esto lejos de auyentar un nuevo intento, sólo hace crecer aún más las ganas de volverlo a intentar...

Sábado 14 de noviembre. Tarde, cansados, esperamos que el sol alcance el campamento para empezar a movernos. Anoche realmente ha hecho frío (-20°C) y debemos secar bolsas y ropa que están escarchadas. A las 12 emprendemos el descenso, con la misma sensación que hacía mucho no sentía... la de volver con las manos vacías... pero sabiendo que dimos todo y un poco más todavía para conseguirlo! Y aún quedan los 36km de quebrada hasta Punta de Vacas que debemos hacer en dos jornadas... El clima sigue muy duro, si bien hoy con menos nubes, el viento helado sigue soplando y llenando de nieve cara, manos y lentes. Las horas van transcurriendo y nosotros maquinalmente caminando con el solo objetivo de alcanzar el campamento de 3300m antes del anochecer. Son más de las 19:30hs cuando volvemos a pisar tierra firme y los primeros "verdes" después de 5 días de andar sobre nieve.




Domino 15 de noviembre. Cansados, pero sin poder aún relajarnos, debemos seguir con el mismo ritmo que traemos de días anteriores y devorar kilómetros de quebrada si queremos llegar al cruce del Tupungato antes que anochezca. Otro día más que el ritmo lo pone la luz del sol. Hoy disfrutamos la parte baja de la quebrada totalmente diferente a aquella que vimos bajo la nevada. Quizás el día de cumbre debería haber sido éste, ya que hoy está totalmente despejado y el viento es una brisa... que bronca!! pero sabemos que tampoco teníamos comida suficiente para esperar dos días más, además de que el trabajo nos obligaba a regresar. A primera hora de la tarde llegamos al río Tupungato, y recién tres horas más tarde estamos enfrentando el cruce en la estación aforadora. Remar en el carrito nos agota las últimas fuerzas. Una caminata de un par de kilómetros hasta el auto y damos por concluida esta nueva expedición.